Microsiervos
El fractal MRS: reflejos, giros y escala
Este curioso fractal se llama MRS: espejo, giro y escala. Es una preciosa visualización interactiva de Nikos Papadopulos, que demuestra que, con unas pocas operaciones geométricas sencillas, también se pueden generar estructuras complejas y autosimilares. Y que no todos los fractales tienen por qué salir de los conjuntos de Mandelbrot o Julia.
Basta ir moviendo los parámetros para conseguir diversos efectos: número de iteraciones, zoom, velocidad de rotación… El nombre del fractal viene de las tres operaciones que se repiten una y otra vez: reflejar el espacio, rotar el punto y escalarlo antes de la siguiente iteración: espejo, giro y escala.
El ejemplo de shader incluido enseña una versión simplificada en 2D y tiene más parámetros además de un «efecto viñeta» parecido al de las cámaras fotográficas, en el que se puede variar el radio y la suavidad.. Lo interesante es que logra una estética fractal muy rica sin recurrir a las fórmulas clásicas. Es una receta simple, flexible y muy adecuada para reproducir con movimiento en tiempo real, porque unos pocos parámetros bastan para generar imágenes sorprendentemente complejas.
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Death of the Author, una historia sobre la familia, la cultura y la identidad explicada con robots
Death of the Author. Por Nnedi Okorafor. Gollancz, 16 de enero de 2025. 435 páginas.
En nuestro presente Zelu trabaja como profesora asociada en una universidad mientras intenta que alguien publique su novela. Pero el día de la boda de una de sus hermanas no sólo la despiden de su trabajo sino que además recibe el rechazo definitivo por parte de la última editorial que podría estar interesada en su libro.
Eso le lleva a un bajón en su vida que, curiosamente, hace que escriba una novela que se convierte en un arrollador éxito en todo el mundo y que cambiará su vida. Y la de quienes la rodean.
En un futuro no demasiado lejano en el que la humanidad se ha extinguido Ankara pertenece al grupo de los robots humanoides conocidos como Humes. Su tarea original, como la de todos los demás robots, era intentar revertir los efectos del cambio climático. Pero su trabajo en ese sentido se ha terminado. Así que se dedica a buscar y acumular todo tipo de información. Durante sus viajes da con una pieza de información muy importante que tendrá que comunicar al resto de robots e inteligencias artificiales que pueblan el planeta.
Zelu es hija de dos inmigrantes nigerianos que aunque llevan muchos años en Estados Unidos siguen muy unidos a sus respectivas culturas. Y es que su padre es igbo y su madre yoruba, lo que complica un poco más las cosas. Además, es paraplégica, lo que hace que tanto sus conciudadanos estadounidenses como en especial la gente de Nigeria cuando va de visita la miren de forma especial. Y es muy cabezota.
Así que un tema central de esta novela es gestionar sus diferencias –hay quien no la ve estadounidense de todo, igual que hay quien no la ve nigeriana en absoluto– y las decisiones que toma, que para empezar son cuestionadas por su familia.
Ankara, por su parte, también tiene que gestionar las diferencias que hay entre distintos tipos de robots, que parecen haber heredado de sus creadores humanos esa capacidad para darle demasiada importancia a lo que los separa por encima de lo que los une.
La novela va entretejiendo las historias de Zelu y de Ankara que resultan estar relacionadas de una forma que no vi venir hasta que un giro final de la trama pone todo en contexto. Pero en un contexto muy diferente al que habría esperado.
La autora sabe bien de lo que habla porque si bien nació en Cincinnati, Ohio, Estados Unidos, es la segunda de cuatro hermanos hijos de padres nigerianos de etnia igbo que viajaron a Estados Unidos para estudiar, pero que no pudieron regresar a Nigeria debido a la guerra civil nigeriana que duró de 1967 a 1970. Aunque después de que ella naciera sí volvieron con cierta frecuencia. Y durante un tiempo también estuvo en silla de ruedas.
Pero creo que cualquiera puede entender perfectamente los temas de los que habla la novela como son la familia, la cultura y la identidad. A a fin de cuentas todos tenemos familias y pertenecemos a diversos grupos que nos moldean y en los que tenemos que encajar. O no.
Y además hay una capa extra en esta novela acerca de la relación entre quien escribe y quien lee.
En definitiva, me ha encantado y la recomiendo; es muy humana. Aunque salgan robots en un buen porcentaje de ella.
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Hoy hace 100 años que Robert Goddard lanzó el primer cohete de propelentes líquidos de la historia
Goddard y su primer cohete en volar, bautizado más tarde como «Nell»
Hoy hace cien años que Robert H. Goddard consiguió hacer volar por primera vez un cohete de combustible líquido. Alcanzó una altura de 12,5 metros, duró dos segundos y medio, recorrió 56 metros, lo que no son unas grandes cifras… Pero por encima de todo demostró que era una idea viable.
De hecho fueron cohetes que utilizaban propelentes líquidos los que lanzaron el Sputnik 1, el que puso a Yuri Gagarin en órbita, o el que nos llevó a la Luna 42 años después¹, por citar algunas misiones muy relevantes.
Y hoy en día la mayor parte de los cohetes en servicio –como un 90 %– y de los que vienen en camino son cohetes de propelentes líquidos, aunque algunos como el Ariane 6 o el Vulcan Centaur despegan con el apoyo de propulsores de combustible sólido.
Aquel histórico vuelo tuvo lugar en la granja de Effie Ward, una pariente lejana de Goddard, en Auburn, Massachusetts, en los Estados Unidos. Aunque no tenemos imágenes del vuelo en sí a pesar de que lo estaban filmando. No está del todo claro si porque se les terminó la película o por el susto que se llevó la operadora de la cámara, Esther Goddard.
La foto de arriba es de Goddard al lado de la «plataforma de lanzamiento» antes del despegue en aquel histórico día; en la que sigue salen los restos del cohete tras el vuelo:
A la izquierda Henry Sachs, asistente de Goddard; en el centro Percy Roope, antiguo alumno y compañero suyo en la cátedra de Física de la Universidad Clark; y a la derecha Esther Goddard, su esposa, quien fotografió y filmó gran parte del trabajo de su marido – Universidad Clark
De hecho tampoco se conservan los restos de aquel cohete. El hardware más antiguo que se conserva es el de un cohete de Goddard de mayo de 1926 que está en el Smithsoniano.
Lamentablemente Goddard murió en 1945 tras haber lanzado un par de docenas más de cohetes pero sin llegar a ver nunca un lanzamiento orbital. Aunque muchas de sus ideas siguen volando en los cohetes actuales.
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¹ Sí, el Apolo 11 es de 1969. Pero la primer vez que abandonamos la órbita terrestre fue en la misión Apolo 8 de 1968. De ahí el 42. Y ya se sabe que el 42 es un número de enorme relevancia.
Cruce de cables: la importancia de las actualizaciones de seguridad
Este fin de semana he estado hablando con David Sierra en cruce de cables del asunto de las actualizaciones de seguridad. Ha sido a raíz de que expertos en el asunto de Google revelaran la existencia de Coruna, una herramienta para explotar un agujero de seguridad en iOS, el sistema operativo de los iPhone, que tiene fama de ser extremadamente seguro.
El audio está aquí:
- Móviles bajo lupas [a partir de 19:00].
La versión TL;DR es que hay que estar siempre pendiente de las actualizaciones de seguridad y aplicarlas lo antes posible. Otra cosa son actualizaciones a versiones nuevas del sistema operativo o que añaden funciones nuevas, que siempre se puede esperar a ver cómo van.
Apple en este sentido lo tiene más fácil que otros fabricantes porque tiene un control férreo de los sistemas operativos de sus dispositivos, con lo que en cuanto se detecta un agujero de seguridad y lo arreglan puede enviar inmediatamente una actualización.
Y además mantiene actualizaciones de seguridad durante muchos años. A modo de ejemplo hace unos días sacó una actualización de seguridad para iOS que se aplica del iPhone 6s en adelante. Y el 6s es un teléfono de septiembre de 2015.
En o que se refiere a Coruna, la versión 17.3 de iOS, publicada el 22 de enero de 2024, corrige el agujero de seguridad por el que se colaba. Aunque Google lo descubrió en activo a principios de este año, supongo que a la caza de incautos que aún no hayan actualizado.
Microsoft también lo tiene controlado; y de hecho es rara la ocasión en la que enciendo mi PC y no aparece –entre otras cuantas– una actualización de seguridad para Windows.
Google lo tiene, sin embargo, un poco más complicado con Android, ya que al ser parcialmente de código abierto prácticamente cada fabricante de móviles lo ha tuneado según sus necesidades. Con lo que aunque Google lance parches de seguridad lo mismo no llegan a todos los móviles. O no corrigen fallos que pueden haber causado esos tuneos.
En cualquier caso, lo dicho, siempre hay que instalar las actualizaciones de seguridad lo antes posible. Porque por mucha copia de seguridad que tengamos si nuestro móvil es atacado por un exploit como Coruna podemos encontrarnos con que, por ejemplo, ha vaciado nuestras carteras de criptomonedas. Y eso no hay copia de seguridad que lo arregle.
Además, aunque en efecto los iPhone y los iPad son muy seguros, y de hecho son los únicos dispositivos móviles certificados para su uso por parte la OTAN, la seguridad absoluta no existe.
Termina la misión de la primera cápsula de carga Cygnus XL
La Cygnus 23 a punto de ser liberada por el brazo robot de la Estación Espacial Internacional – Jessica Meir/NASA
Hace unas horas ha terminado la misión de la cápsula de carga Cygnus 23 con una reentrada controlada en la atmósfera sobre una zona remota del océano Pacífico.
El objetivo de esta última maniobra era no sólo deshacerse de la cápsula, que se desintegró en la atmósfera, sino deshacerse también de los materiales de desecho y ya no necesarios a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) que llevaba a bordo.
La cápsula había llegado a la Estación el pasado 18 de septiembre, aunque con aproximadamente un día de retraso sobre lo previsto. Esto fue debido a que esta era la primera Cygnus XL, que como su nombre sugiere es más grande que las anteriores, lo que le permite llevar más carga.
Y unos ajustes de seguridad excesivamente prudentes hicieron que el primer encendido de sus motores en órbita se cortara antes de lo previsto. Una vez modificados esos parámetros, la cápsula retomó el camino y una vez en las proximidades de la EEI fue capturada por su brazo robot manejado por Jonny Kim con la ayuda de Zena Cardman.
Características principales de la Cygnus XL – Northrop Grumman
La Cygnus XL tiene un metro y medio más de longitud que la variante en uso hasta ahora, lo que aumenta su capacidad de carga máxima en 1.250 kilos. Aunque comparada con las Cygnus estándar utilizadas en las cuatro primeras misiones de esta cápsula el aumento es de casi tres metros y 2.250 kilos. El volumen de su bodega de carga, lógicamente, también ha aumentado y es ahora de 36 metros cúbicos frente a los 27 de la mejorada y los 19 de la estándar.
En esta ocasión llevaba a bordo 4.989 kilos de carga, divididos en suministros para la tripulación, para la Estación, y material para diversos experimentos, así que iba bastante bien aprovechada.
También tiene la capacidad de subir la órbita de la Estación Espacial Internacional, aunque en esta misión no fue utilizada porque en los últimos meses se ha encargado de ello la Dragon 33. Y la de suministrar electricidad a experimentos que lleve a bordo para ejecutarlos una vez desacoplada de la EEI.
En esta misión esa capacidad sí fue utilizada, en concreto para probar unos propulsores coloidales PALOMINO –sí, el nombrecito es un poco WTF– desarrollados por Revolution Space.
Como es costumbre Northrop Grumman bautizó la cápsula en honor a alguien relevante en la historia de la exploración espacial. En este caso llevaba el nombre de William «Willie» C. McCool, un astronauta de la NASA que falleció en el desastre del transbordador espacial Columbia en 2003, en el que volaba como piloto.
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100 Saltos, con poco margen: un juego de habilidad manual y precisión
¡Ojo que vicia! 100 Jumps es un juego de pura habilidad manual. Es tan simple que a mi me recuerda un poco al legendario Flappy Bird. Consiste en ir haciendo clics «mantenidos» para que el muñeco salte con más o menos fuerza, de plataforma en plataforma. Si no acierta, se cae y fin.
Hay un objetivo de 100 saltos que completar y diversos «premios» que se pueden ir desbloqueando: los saltos perfectos (cayendo en el centro de la plataforma), las rachas largas, los tres saltos perfectos consecutivos, acabar limpiamente el juego, acabarlo de forma perfecta…
Globalmente se tienen en cuenta todos los intentos, a modo de gran estadística, así que lo que se haga desde que se empieza a jugar también cuenta.
Desde luego es entretenido, adictivo e ideal para cuando se tienen dos minutos libres mientras se viaja en transporte público, se espera una cola o en cualquier otro «tiempo muerto».
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