Sindicador de canales de noticias
Metro de Madrid incrementará hasta un 125 por ciento el servicio durante la visita del Papa
El tranvía de Murcia cumple quince años
FGC implanta una nueva solución para planificar y gestionar la red de transporte
El Puerto de Tarragona impulsa el ferrocarril dentro de su estrategia de intermodalidad
El operador francés Velvet presenta la primera unidad de su flota Avelia Horizon
A información pública el estudio que desbloquea la línea de Alta Velocidad Madrid-Extremadura
El contrato de los trenes de Cantabria y Asturias 'que no cabían por los túneles' supuso un sobrecoste de 20 millones
Bruselas recuerda a España que debe garantizar las indemnizaciones por los retrasos en trenes tras Adamuz
CNMC pide abrir a la competencia los trenes de Cercanías y Media Distancia y evitar adjudicaciones directas
Renfe provocó un sobrecoste de 20 millones en un contrato de trenes por exigir unas medidas incompatibles con la vía
Detenidas en Sevilla ocultando joyas robadas en sus partes íntimas
El primer astronauta chino que pasará un año en el espacio forma parte de la tripulación de la Shenzhou 23
Lanzamiento de la Shenzhou 23 a bordo de un Larga Marcha 2F/G – CMSA
El pasado domingo la cápsula tripulada Shenzhou 23 se acoplaba en el puerto inferior del módulo Tianhe de la estación espacial china (CSS por sus siglas en inglés) tras un corto vuelo de unas tres horas y media. A bordo de ella va el primer astronauta chino –o la primera astronauta, aunque es poso probable– que pasará un año en el espacio.
Será Zhu Yangzhu, comandante de la misión, Zhang Zhiyuan, piloto, o Li Jiaying, especialista de carga útil, quien con su lanzamiento se ha convertido en la cuarta mujer astronauta china. Y aunque por un lado eso puede jugar en su favor a la hora de ser escogida como quien pasará un año en el espacio también puede jugar en su contra. Además del hecho de que es de Hong Kong, lo que complica un poco más las cosas contra ella desde el punto de vista político.
De izquierda a derecha Lai Ka-ying, Zhu Yangzhu y Zhang Zhiyuan – CMS
En cualquier caso, sea quien sea quien se vaya a quedar un año ea bordo de la CSS, esto es debido a que está previsto que en la Shenzhou 24 vuele el primer astronauta de Pakistán, quien volverá a tierra a bordo de la Shenzhou 23 tras una breve estadía a bordo de la estación. De ahí que uno de los tres tripulantes de la Shenzhou 23 no vaya a volver en ella.
Aunque el rompecabezas de quién va en cada Shenzhou no termina ahí: no hay que olvidar que quienes los esperaban a bordo de la CSS son la tripulación de la Shenzhou 21 pero que la nave que utilizarán para volver a tierra es la Shenzhou 22.
Esto es así porque cuando la tripulación de la Shenzhou 20 estaba preparando su vuelta a casa descubrió que una de las ventanillas de la nave estaba dañada. Así que volvieron a tierra en la Shenzhou 21 mientras que la tripulación de la Shenzhou 21 esperaba al lanzamiento de urgencia de la Shenzhou 22, que viajó vacía a la CSS. La Shenzhou 20, por su parte, volvió vacía y sin problemas. Pero mejor prevenir que curar.
¡Uf!
La de la Shenzhou 23 es la decimoséptima misión tripulada del programa espacial chino; la decimoprimera a la CSS; y la novena vez que el relevo de tripulaciones en la CSS se produce sin que la estación quede vacía.
Siete detenidos por robar a usuarios de trenes de Cercanías de Málaga
Detenidos nueve grafiteros en Madrid por causar daños de más de 400.000 euros en Cercanías
Un cohete New Glenn explota en la plataforma de lanzamiento durante una prueba de encendido de sus motores
[Anotación en actualización]
Un cohete New Glenn de Blue Origin ha explotado hace unas horas durante una prueba de motores en la plataforma del Complejo de lanzamiento 39A de Cabo Cañaveral. No sólo ha resultado destruido el cohete sino que la plataforma también ha sufrido grandes daños. Afortunadamente ninguna persona ha resultado herida.
Se trataba de la primera etapa bautizada como No, It’s Necessary, la tercera construida por la empresa, que estaba siendo probada para su lanzamiento inaugural. Dentro de lo malo la segunda etapa, cargada con satélites de la constelación LEO de acceso a Internet de Amazon, no había sido todavía integrada con el resto del cohete, así que no ha sufrido daños.
Una vez recibido el permiso por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) para retomar los lanzamientos tras el fallo de la segunda etapa de su anterior lanzamiento la empresa contaba con poder llevar a cabo este lanzamiento, que hubiera sido el cuarto de la carrera del New Glenn, la semana que viene.
Pero ahora pasarán meses antes de que pueda hacerlo. Puede que incluso no veamos un nuevo lanzamiento del New Glenn hasta 2027.
Por un lado porque tendrá que determinar qué ha fallado y, si es necesario, hacer las modificaciones pertinentes en la primera etapa Never Tell Me The Odds,, que ya ha volado en dos ocasiones, y en las otras dos que tiene en construcción.
Por otro, y sobre todo, porque los daños a la plataforma de lanzamiento parecen muy serios: la explosión se ha llevado por delante al menos una de las torres pararrayos y ha dejado seriamente perjudicado el brazo que coloca el cohete en posición vertical. Tardarán meses en repararlos. Es incluso posible que la construcción de la nueva plataforma en la que estaban trabajando termine antes de que la 39A esté reparada.
Es un golpe muy duro, pero no sólo para la empresa, que parecía estar cogiendo ritmo con los lanzamientos del New Glenn, sino también para la NASA, que apenas hace un par de días anunciaba que le había otorgado a Blue Origin el lanzamiento del rover VIPER hacia la Luna en 2027 en un aterrizador Blue Moon Mark 1 y el de los dos primeros rovers tripulados, construidos por Lunar Outpost y Astrolab, a la superficie lunar en 2028 en un Blue Moon Mark 2. La idea era que el Blue Moon Mark 1 fuera estrenado ya este mismo año
Pero es que además Artemisa III, la próxima misión tripulada del programa lunar de la NASA, tiene como uno de sus objetivos probar en órbita terrestre los aterrizadores lunares tripulados que tanto Blue Origin como SpaceX están construyendo para la agencia.
Artemisa III en teoría tiene que ser lanzada a finales de 2027. Aunque hoy por hoy parece cada vez menos probable. Por un lado porque SpaceX aún no ha conseguido ni poner en órbita el Starship, el cohete en el que se basa su aterrizador; por otro, por lo que le acaba de pasar a Blue Origin, que en los últimos meses parecía estar adelantando ligeramente a la empresa de Musk.
Afectacions a les línies d'autobús per la Festa de la Bici i la Bicicletada Barcelona 2026
Transport públic per a l’esdeveniment ‘3Cat en Viu’ a l’Anella Olímpica de Montjuïc
La presa Hoover, una maravilla de la ingeniería vista en 3D detalle a detalle
La presa Hoover y su central eléctrica (CC)-by Ron Reiring @ Flickr.
Aunque se publicó el año pasado, saqué un rato para ver los 66 minutos de este documental animado titulado Cómo funciona la presa Hoover y la verdad es que te deja con la boca abierta.
Trata sobre la construcción de esta maravilla de la ingeniería y luego cómo funciona. Construida entre 1931 y 1936 (antes de lo previsto), en plena Gran Depresión, fue la más alta del mundo en su día. Pero ha pasado mucho tiempo y ha sido relegada a los puestos 35 o 40, aunque ahí sigue, casi un siglo después, dando servicio. El documental, al que Jake de Animagraffs dedicó dos meses, es toda una obra de arte en sí mismo, con explicaciones meticulosas y muy claras, a partir de los planos originales y datos del terreno precisos. Me recordó a la construcción de las pirámides por lo bestial del proyecto.
El documental incluye explicaciones sobre:
- Los túneles que se usaron para desviar el río
- Cómo se excavó en el cañón
- El hormigón por bloques de la presa, enfriado con tuberías
- Las torres de toma y las tuberías que guían el agua
- Cómo el agua que circula se convierte en electricidad
- Aliviaderos, válvulas y sistemas de control de emergencias
La escala de la presa sigue dando vértigo, sobre todo viendo el «muñeco» que continuamente se usa como referencia: 221 metros de altura desde la base hasta la parte superior, unos 200 metros de grosor en la base, 15 metros en la parte superior y 2,5 millones de metros cúbicos de hormigón solo en la presa (3,3 millones sumando otras estructuras).
La presa es de tipo arco-gravedad, una combinación bastante elegante de fuerza bruta y geometría: por un lado usa su propia masa para resistir el empuje del agua, y por otro se transmite la presión que ejerce hacia las paredes de roca del Cañón Negro en que está enclavada (entre Nevada y Arizona). En la parte superior queda el lago Mead, de unos 35 kilómetros cúbicos de agua, suficientes para almacenar agua, regar 8.000 kilómetros cuadrados y abastecer a ciudades Los Ángeles, Phoenix, Tucson y Las Vegas, entre otras.
Aunque no se ven desde fuera en las fotos, se excavaron cuatro enormes túneles para desviar el río antes de empezar, de unos 17 metros de diámetro y casi 5 km de longitud entre todos ellos, con un revestimiento de casi un metro de hormigón. Tamaño «túneles del Metro» grandecitos, vamos. Y otro detalle que tampoco se ve es la intrincada red de tuberías de refrigeración y túneles que hay dentro de la propia presa, que se usan para el mantenimiento y comprobaciones de seguridad. Hay hasta dos ascensores desde la cima de la presa hasta casi la base.
Mucha agua para generar mucha energíaLa generación de electricidad es casi el último paso. En total tiene una potencia instalada de unos 2 GW y genera alrededor de 4.000 millones de kWh al año. El mecanismo es práctico pero a la vez elegante: el agua entra por las torres de toma del embalse, baja por enormes tuberías, aumenta la presión en una espiral y llega a las 17 turbinas (16 originalmente, 8 por cada lado) que hacen girar los ejes. Eso mueve los rotores dentro de los generadores; al girar frente a bobinas fijas, convierten la energía hidráulica del agua en electricidad. Luego el agua sale por los tubos de descarga y vuelve al río, ya domeñada.
Seguir leyendo: La presa Hoover, una maravilla de la ingeniería vista en 3D detalle a detalle





