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El primer astronauta chino que pasará un año en el espacio forma parte de la tripulación de la Shenzhou 23
Lanzamiento de la Shenzhou 23 a bordo de un Larga Marcha 2F/G – CMSA
El pasado domingo la cápsula tripulada Shenzhou 23 se acoplaba en el puerto inferior del módulo Tianhe de la estación espacial china (CSS por sus siglas en inglés) tras un corto vuelo de unas tres horas y media. A bordo de ella va el primer astronauta chino –o la primera astronauta, aunque es poso probable– que pasará un año en el espacio.
Será Zhu Yangzhu, comandante de la misión, Zhang Zhiyuan, piloto, o Li Jiaying, especialista de carga útil, quien con su lanzamiento se ha convertido en la cuarta mujer astronauta china. Y aunque por un lado eso puede jugar en su favor a la hora de ser escogida como quien pasará un año en el espacio también puede jugar en su contra. Además del hecho de que es de Hong Kong, lo que complica un poco más las cosas contra ella desde el punto de vista político.
De izquierda a derecha Lai Ka-ying, Zhu Yangzhu y Zhang Zhiyuan – CMS
En cualquier caso, sea quien sea quien se vaya a quedar un año ea bordo de la CSS, esto es debido a que está previsto que en la Shenzhou 24 vuele el primer astronauta de Pakistán, quien volverá a tierra a bordo de la Shenzhou 23 tras una breve estadía a bordo de la estación. De ahí que uno de los tres tripulantes de la Shenzhou 23 no vaya a volver en ella.
Aunque el rompecabezas de quién va en cada Shenzhou no termina ahí: no hay que olvidar que quienes los esperaban a bordo de la CSS son la tripulación de la Shenzhou 21 pero que la nave que utilizarán para volver a tierra es la Shenzhou 22.
Esto es así porque cuando la tripulación de la Shenzhou 20 estaba preparando su vuelta a casa descubrió que una de las ventanillas de la nave estaba dañada. Así que volvieron a tierra en la Shenzhou 21 mientras que la tripulación de la Shenzhou 21 esperaba al lanzamiento de urgencia de la Shenzhou 22, que viajó vacía a la CSS. La Shenzhou 20, por su parte, volvió vacía y sin problemas. Pero mejor prevenir que curar.
¡Uf!
La de la Shenzhou 23 es la decimoséptima misión tripulada del programa espacial chino; la decimoprimera a la CSS; y la novena vez que el relevo de tripulaciones en la CSS se produce sin que la estación quede vacía.
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Un cohete New Glenn explota en la plataforma de lanzamiento durante una prueba de encendido de sus motores
[Anotación en actualización]
Un cohete New Glenn de Blue Origin ha explotado hace unas horas durante una prueba de motores en la plataforma del Complejo de lanzamiento 39A de Cabo Cañaveral. No sólo ha resultado destruido el cohete sino que la plataforma también ha sufrido grandes daños. Afortunadamente ninguna persona ha resultado herida.
Se trataba de la primera etapa bautizada como No, It’s Necessary, la tercera construida por la empresa, que estaba siendo probada para su lanzamiento inaugural. Dentro de lo malo la segunda etapa, cargada con satélites de la constelación LEO de acceso a Internet de Amazon, no había sido todavía integrada con el resto del cohete, así que no ha sufrido daños.
Una vez recibido el permiso por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) para retomar los lanzamientos tras el fallo de la segunda etapa de su anterior lanzamiento la empresa contaba con poder llevar a cabo este lanzamiento, que hubiera sido el cuarto de la carrera del New Glenn, la semana que viene.
Pero ahora pasarán meses antes de que pueda hacerlo. Puede que incluso no veamos un nuevo lanzamiento del New Glenn hasta 2027.
Por un lado porque tendrá que determinar qué ha fallado y, si es necesario, hacer las modificaciones pertinentes en la primera etapa Never Tell Me The Odds,, que ya ha volado en dos ocasiones, y en las otras dos que tiene en construcción.
Por otro, y sobre todo, porque los daños a la plataforma de lanzamiento parecen muy serios: la explosión se ha llevado por delante al menos una de las torres pararrayos y ha dejado seriamente perjudicado el brazo que coloca el cohete en posición vertical. Tardarán meses en repararlos. Es incluso posible que la construcción de la nueva plataforma en la que estaban trabajando termine antes de que la 39A esté reparada.
Es un golpe muy duro, pero no sólo para la empresa, que parecía estar cogiendo ritmo con los lanzamientos del New Glenn, sino también para la NASA, que apenas hace un par de días anunciaba que le había otorgado a Blue Origin el lanzamiento del rover VIPER hacia la Luna en 2027 en un aterrizador Blue Moon Mark 1 y el de los dos primeros rovers tripulados, construidos por Lunar Outpost y Astrolab, a la superficie lunar en 2028 en un Blue Moon Mark 2. La idea era que el Blue Moon Mark 1 fuera estrenado ya este mismo año
Pero es que además Artemisa III, la próxima misión tripulada del programa lunar de la NASA, tiene como uno de sus objetivos probar en órbita terrestre los aterrizadores lunares tripulados que tanto Blue Origin como SpaceX están construyendo para la agencia.
Artemisa III en teoría tiene que ser lanzada a finales de 2027. Aunque hoy por hoy parece cada vez menos probable. Por un lado porque SpaceX aún no ha conseguido ni poner en órbita el Starship, el cohete en el que se basa su aterrizador; por otro, por lo que le acaba de pasar a Blue Origin, que en los últimos meses parecía estar adelantando ligeramente a la empresa de Musk.





