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El nacimiento de la cultura del phreaking y el hacking en los años 70 y 80 en Estados Unidos en un podcast muy bien narrado
He aquí un par de podcasts sumamente amenos para las frías y lluviosas noches de invierno. Se trata de una producción en dos partes de Darknet Diaries, de algo más de una hora cada una, acerca del origen del hacking moderno y su cultura. Es una producción de Jack Rhysider, cuyo podcast es muy profuso, y me recordó a algunos viejos libros sobre el tema que leí hace décadas y que hemos reseñado por aquí; las referencias están en los enlaces. [Está disponible en Apple Podcasts, Spotify y YouTube.]
Lo único que queda fuera es el hacking primigenio del M.I.T., que comenzó en un club de modelos de trenes. Comienza cuando se popularizaron los módems, los ordenadores familiares/personales y se pudo navegar por BBSs. En los 70 pero especialmente en los 80, comenzó a desarrollarse la cultura del phreaking y el hacking «moderno», centrado como suele ser habitual en Estados Unidos.
Orígenes del phreaking y el hackingEl primer episodio traza el origen cultural y técnico del hacking y el phreaking entre los años 70 y 80. Comienza con la popularización de la Blue box, que fue el primer artilugio para «llamar gratis por teléfono» después del silbato a 2.600 Hz. Entre otros, Wozniak y Jobs (sí, los de Apple), vendían Blue Boxes; de hecho fue su primer negocio conjunto. En aquella época se publicó un famoso reportaje en Esquire: Secrets of the Little Blue Box [PDF] que prendió la mecha entre los jóvenes curiosos de la época.
También se habla de la contracultura de las primeras BBS y de la ética hacker que tiene como principios la curiosidad, el acceso al conocimiento y el rechazo del lucro: «no romper nada» era una de las primeras reglas, de hecho.
Se describe cómo la muchachada de la época exploraba las redes telefónicas y los sistemas informáticos cuando el concepto «seguridad informática» estaba por inventar y a la red de AT&T se podía entrar casi sin contraseña. Las herramientas de aquellos phreakers: manuales encontrados rebuscando en las basuras (dumpster diving), revistas como Phrack, (que se sigue editando tras haberse exagerado su muerte) y una visión medio punk, medio antisistema, medio bladerunneriana del mundo.
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Blue Origin pone en pausa sus lanzamientos suborbitales para turistas espaciales para así centrarse en sus misiones tripuladas a a Luna
Esta no la vi venir. Pero Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos –sí, el de Amazon– para cosas del espacio, ha anunciado que pone en pausa sus lanzamientos suborbitales durante al menos dos años para centrarse en la Luna.
Son esos lanzamientos en los que grupos de hasta seis «suborbinautas», como los llama Daniel Marín, experimentaban unos minutos en caída libre por encima de la línea de Kármán, con lo que podían decir que habían estado en el espacio. También ha habido lanzamientos sin nadie a bordo en los que han volado distintos experimentos de instituciones variadas.
En total han sido 38 lanzamientos desde abril de 2015 en los que han ido 98 pasajeros, aunque como ha habido quien ha repetido en total han sido 92 personas distintas, y más de 200 instrumentos.
Quizás esté rabiando un poco la persona que no pudo ir en la misión número 38, que fue lanzada apenas hace unos días, por motivos de salud. La idea era que volara en el futuro. Pero ya veremos si retoman o no estos lanzamientos. Que no me extrañaría nada que no.
Dave Limp, el director ejecutivo de la empresa, envió un correo a todo el personal que dice, en parte:
Redirigiremos nuestro personal y nuestros recursos para acelerar [el desarrollo] de nuestras capacidades lunares tripuladas, incluyendo New Glenn. Tenemos una oportunidad extraordinaria de formar parte del objetivo de nuestra nación de volver a la Luna y establecer una presencia lunar permanente y sostenida.Y esto me parece extremadamente relevante teniendo en cuenta los retrasos que va acumulando el Starship de SpaceX, en el que está basado el aterrizador que en teoría va a utilizar la misión Artemisa III para volver a poner hasta tres personas sobre la superficie de la Luna. Se supone que tenía que haber estado listo a principios de 2025 y por ahora tan siquiera ha conseguido entrar en órbita.
Así que no es excesivamente descabellado pensar que Blue Origin, a la chita callando, pueda adelantar a SpaceX por la derecha y tener listo antes su aterrizador, en principio destinado para Artemisa V.
Impresión artística del aterrizador lunar de National Team 2 sobre la superficie de la Luna – NASA
Si esto fuera así, la NASA podría decidir cambiar de proveedor para Artemisa III. Aunque tampoco hay que olvidar la relación amor-odio que une a Elon Musk y el presidente Trump, con lo que había que ver si a la agencia le dejan hacer eso.
Y aunque Trump lo permitiera, seguro que Musk interpondría alguna demanda, igual que hizo en su momento Bezos cuando SpaceX se llevó la adjudicación del aterrizador para las misiones Artemisa III y IV. Aunque a Bezos al final le sirvió para llevarse la ya citada adjudicación del aterrizador para al menos Artemisa V.
¡Dadme más palomitas!





