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Renfe organiza jornadas de puertas abiertas en sus talleres el 24 de octubre
Simulacro de emergencia en el túnel Das Maceiras, en el tramo Vigo-Redondela del Eje Atlántico
Metro de Madrid destina 11 millones a mejorar estaciones y mantener las máquinas expendedoras
Citef suministrará su piloto de simulador ferroviario para Chicago
El Puerto de Santander analiza las conexiones ferroviarias con la plataforma intermodal de Zaldesa
Avanzan las obras del acceso ferroviario sur al Puerto de Castellón
Nueva fase del último tramo de la prolongación del Metro de Málaga
La y#39;Semana del Treny#39; se inaugurará el 21 de octubre con la jornada sobre la Orden Ministerial sobre Trenes Históricos
Termina la misión de la cápsula de carga Cygnus 24 con un experimento sobre nuevos materiales y diseños de escudos termicos
La Cygnus 24 recién liberada por el brazo robot de la Estación Espacial Internacional – NASA TV
Hace unas horas terminaba la misión de la cápsula de carga Cygnus 24 con su reentrada controlada en la atmósfera. Como es habitual en estos casos llevaba a bordo material ya no necesario y de desecho de la Estación Espacial Internacional (EEI). Pero en esta ocasión también iban a bordo las cápsulas de KREPE-3, un experimento sobre nuevos materiales y diseños de escudos térmicos.
KREPE-3, de Kentucky Reentry Probe Experiment, Experimento de Kentucky de investigación sobre la reentrada, consiste de doce cápsulas fabricadas con distintos materiales y de distintas formas que transmitieron datos de temperatura, presión, movimiento, el campo magnético y luz durante su reentrada a través de los satélites Iridium.
La idea es que sirvan para informar sobre el comportamiento de esos materiales y formas de cara al diseño de futuros escudos térmicos, incluido el de la cubierta que protegerá a Dragonfly cuando llegue a Titán.
Cada una de las cápsulas iba dentro de un contenedor protector fabricado en una aleación de aluminio cuyas dos mitades iban unidas mediante tornillos de policarbonato diseñados para que se fundieran a una temperatura de unos 250 °C, momento en el que dos muelles separaron las dos mitades del contenedor para liberar así la cápsula. Esto debe haber sucedido a una altitud de entre 50 y 60 kilómetros, un poco después de que la Cygnus propiamente dicha empezara a desintegrarse, con lo que las cápsulas de KREPE-3 ya debían estar a salvo de los restos de la Cygnus.
Una de las cápsulas en su contenedor protector; la anilla sirve para activarla – NASA
Una de las cápsulas de reentrada – NASA
A su llegada a la EEI la Cygnus 24 llevaba a bordo 2.120 kg de equipo para el mantenimiento y modernización de la estación, 1.410 kg de suministros para la tripulación, 1.075 kg de instrumentos científicos y experimentos, 330 kg de equipo informático, y 65 kg de material para paseos espaciales.
Mañana mismo está previsto en lanzamiento de la cápsula de carga Dragon 35, que llevará un nuevo lote de suministros y materiales a la Estación.
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Exposició de Modelisme Ferroviari Mataró 2026
El Grup Ferroviari Mataró organitza del 24 al 31 d’octubre de 2026 una exposició de maquetes modulars i digitalitzades.
L’exposició es farà al local de l’entitat, Ronda Barceló, 71B, de Mataró.
Conferència: «El Ferrocarril de Mataró: El projecte roca des de Londres»
El proper dimecres 21 d’octubre de 2026 es farà a Can Palauet (Arxiu Comarcal del Maresme), carrer d’en Palau, 32 de Mataró, una conferència amb el títol «El Ferrocarril de Mataró: El projecte roca des de Londres», a càrrec de l’enginyer i membre del Cercle Xavier Nubiola de Castellarnau.
Per a més informació podeu consultar el web de l’Arxiu Comarcal del Maresme: https://xac.gencat.cat/ca/llista_arxius_comarcals/maresme/detall/El-ferrocarril-de-Mataro.-El-projecte-Roca-des-de-Londres
Imatges de la visita de l’Agrupació d’Amics del Tren de Teià a Móra
L’Agrupació d’Amics del Tren de Teià ens fa arribar algunes imatges de la visita que van fer el dia 3 d’octubre de 2026 al Museu del Ferrocarril de Móra la Nova.
Un grup de 21 socis va gaudir d’una magnífica visita ferroviària guiada per en Tomàs Claramunt, qui va explicar detalladament el funcionament de la torre d’enclavaments i el material de les naus. Durant la jornada, van poder veure una gran varietat de material restaurat i en procés de restauració, incloent-hi vagons de mercaderies i de passatgers, així com locomotores emblemàtiques (com la 250, 276, Bonita, Mikado i les Garratt).
A més, la trobada va comptar amb la presència d’en Jordi Sasplugas, president de Móra la Nova, fet que va refermar la bona relació entre ambdues entitats. La jornada va cloure amb un dinar de germanor entre tots els assistents.
Imatges de la 2a Trobada del Ferrocarril Transpirinenc
Us mostrem algunes imatges de la 2a Trobada del Ferrocarril Transpirinenc celebrada a Ripoll el cap de setmana del 3 i 4 d’octubre de 2026, amb la participació de l’Associació d’Amics del Ferrocarril – L’Hospitalet i els Amics del Ferrocarril de la Vall del Ges, organitzada per l’Associació del Ferrocarril Transpirinenc.
«Tengo tokens» es el nuevo «tengo tierras»: cómo la unidad de consumo de la IA aspira a ser el nuevo oro digital
Los tokens se están convirtiendo en la unidad de medida del consumo de inteligencia artificial. Es habitual hablar de que cada consulta o línea de código generada gasta cierta cantidad de tokens. Son valiosos y se compran casi «al kilo». No valen tanto como el oro o los bitcoins, porque son una micro-unidad en ese aspecto, pero… las empresas y la gente los ansía cual maná que no cae del cielo.
La comparación con el oro ya aparece en las noticias: la Bolsa de Futuros de Shanghái estudia crear productos financieros ligados a los tokens, y hay quien los que considera prácticamente una «materia prima digital» porque representan el consumo de capacidad de cálculo (los viejos FLOPS pasan a ser actores secundarios) En otras palabras: quien tenga más acceso a esa capacidad podrá usar «más IA», poner más agentes a trabajar y probar más cosas.
La IA no hace más que «pedir perras»El caso es que el consumo de tokens sigue creciendo a lo bestia a medida que la IA pasa de contestar preguntas a realizar tareas más complejas. Según OpenRouter, el trabajo con agentes puede consumir unas 15 veces más tokens por consulta de lo normal. Y Goldman Sachs Research ha calculado que el consumo mensual podría multiplicarse por 24 entre 2026 y 2030, hasta llegar a los 120 cuatrillones de tokens. Es una previsión, pero apunta a una economía en la que disponer de más capacidad para procesarlos puede dar ventaja.
Afortunada o desafortunadamente, se da otro hecho extraño: el precio de cada token puede bajar, mientras que el gasto total no deja de aumentar. Esto es porque aunque sea más barato usamos más IA y las tareas consumen más.
Por esta razón, tanto las empresas como los desarrolladores e incluso la gente de a pie se pasan el día rastrean modelos y proveedores en busca de los tokens más baratos que les pueda servir. Porque no todos son iguales: trabajar con Claude no es lo mismo que con Grok ni con Kimi (por decir tres nombres conocidos).
¡Al token barato, oiga!Aquí van cinco comparadores de precios que recopilan información sobre los precios de los tokens:
- OpenRouter: compara muchos modelos y proveedores; además, indica cuáles tienen descuentos y permite usarlos desde una misma plataforma.
- Artificial Analysis: combina precios con pruebas de calidad, velocidad y rendimiento; útil para comparar cuánto cuesta lo que hace cada modelo.
- PricePerToken: compara tarifas e incluye una calculadora y un contador de tokens.
- ModelPricing.ai: es una tabla comparativa de tarifas por millón de tokens, junto con una calculadora estimadora de costes.
- EasiAPI: tiene un catálogo bastante amplio, con precios de tokens de entrada y salida para cientos de proveedores.
Como siempre, una precaución: las tarifas de la IA cambian muy frecuentemente. Los tokens de una IA que hoy pueden parecer baratos pueden pasar a ser un precio corriente o incluso caro cuando su competencia saque una nueva versión. Y no basta con mirar el precio de entrada: conviene comparar los tokens de entrada (los de la consulta), de salida (los generados por el modelo) y confirmar dos veces todos los precios antes de ponerse a quemar tokens y vaciar ríos y lagos de agua como si no hubiera un mañana.
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Portátiles con pegatinas: ¿Sí o no? ¿Cuántas? ¿Que se solapen o no? Y otras cuestiones banales
Wouter Groeneveld plantea algunas cuestiones filosófico-geeks en una anotación titulada Portátiles con pegatinas: ¿Sí o no? Es algo en cierto modo cotidiano pero profundo, que quizá dice mucho sobre la persona propietaria del portátil o quizá puede entenderse como un desesperado grito de ayuda. Y es que, como sabemos, el mundo se divide en dos tipos de usuarios: los que decoran su portátil con pegatinas, y los que no.
Los principales dilemas a los que se enfrenta todo usuario son:
- Pegatinas, ¿sí o no?
- Si se decide que sí… ¿Cuántas?
- ¿Que se solapen o no?
- ¿Colocadas de forma planificada o no?
- ¿Sólo relacionadas con la tecnología o no?
Como bien dice Groeneveld, «incluso de las decisiones más banales de la vida pueden salir preguntas y explicaciones profundas».
Estamos hablando de pegatinas en los portátiles porque esto es un blog geek; podríamos igualmente trasladarlo a los imanes de la nevera o a los objetos inútiles pero decorativos de cualquier hogar.
Confieso mi regla: nunca jamás he puesto pegatinas a un portátil, todos han quedado siempre limpios e impolutos, como debe ser… en mi opinión. Por que al final, esto es cuestión de opiniones y gustos. Y como poner pegatinas es algo que no hace daño a nadie… cada cual que haga lo que quiera.
Bonus: la gente que deja las pegatinas del fabricante puestas en los electrodomésticos como la nevera, lavadora, televisor que contienen información absurda e innecesaria una vez adquiridos, como que la nevera es de eficiencia energética A++, que la lavadora alcanza 1.000 rpm o que la tele es de 55 pulgadas. Vale incluso que se dejen unos días por si hubiera que devolverlos, pero… ¿Durante años y años? ¡Aaaggg!
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Foto: Pegatinas @ StickerTop.art.
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Cruce de cables: On-Off, la extraña historia del botón de encendido y por qué tiene ese símbolo
Como cada madrugada de sábado a domingo estuve en Cruce de cables (RNE), el programa de radio que acerca el mundo de la tecnología a todas las personas, hablando sobre una de las curiosidades tecnológicas que nos rodean: la historia de la iconografía del botón de encendido y por qué tiene ese símbolo (o símbolos, más bien). Se puede escuchar en RTVE Play en streaming; recordar que en directo se emite de madrugada de sábado a domingo a las 3:00am.
Y es que el símbolo del botón de encendido está en el ordenador, el mando de la televisión y hasta en los coches eléctricos… Lo pulsamos constantemente sin preguntarnos qué representa. Es un círculo con una pequeña raya vertical que entra por una abertura superior, o bien un círculo con una raya dentro.
La explicación habitual es que combina un cero y un uno. El cero representa apagado; el uno, encendido, la base de la informática y todos los aparatos modernos digitales.
Muchos interruptores tienen una raya en un extremo y un círculo en el otro, por ejemplo los de muchas regletas de enchufes. Si dudas de cuál es cuál, pensar en un uno y un cero ayuda a recordarlos.
Símbolos internacionalesLos dibujos e iconos evitan tener que usar traducciones: un fabricante puede vender el mismo interruptor en España, Japón o Finlandia. La Comisión Electrotécnica Internacional, conocida como IEC, normaliza estos símbolos mediante un catálogo, la norma IEC 60417. También los usa la Organización Internacional de Estándares (ISO). En sus colecciones están los símbolos de encendido, apagado y muchos otros.
Pero hay un detalle que suele contarse mal: el círculo abierto por arriba, con la raya sobresaliendo, está definido por la IEC como símbolo de espera, o standby. Existe otro, con el círculo cerrado y una raya dentro, para alternar entre encendido y apagado. Curiosamente, el primero se ha extendido como símbolo general de «alimentación eléctrica», aunque pulsarlo no garantiza desconectar eléctricamente el aparato.
Encendidos y apagados poco «mecánicos»Los interruptores antiguos resultaban más directos. En muchos, mover una palanca separaba físicamente unos contactos y cortaba la alimentación. Se notaba incluso en un «clic» sonoro y táctil. Había radios cuyo encendido estaba integrado en la rueda del volumen. Girabas, sonaba un clic, se encendía la radio y, si seguías girando, subía el sonido. Un único mando para hacer dos cosas. Y también había teclas que se quedaban hundidas o interruptores deslizantes. La posición del mando permitía reconocer el estado del aparato.
En muchos aparatos modernos, en cambio, el botón envía una señal a un circuito de control. Según la configuración y cuánto tiempo se pulse, puede significar encender, suspender o apagar.
En un ordenador, una pulsación breve puede «despertar» un ordenador suspendido, o decirle que se «apague de forma ordenada»: cerrar programas, terminar operaciones pendientes, etcétera. En cambio mantenerlo pulsado varios segundos puede servir para «entrar en el modo configuración» (al encenderlo) o para ordenar un «apagado forzoso» si acaso se ha quedado bloqueado. Esto último puede hacerte perder lo que no hayas guardado, así que ¡cuidadín! En algunos casos también se pueden combinar con otros botones: apagado + volumen arriba o abajo sirve para reiniciar teléfonos iOS o Android rebeldes, por ejemplo.
Sabiendo cómo funciona un televisor es fácil entender cómo funciona el modo de espera (standby). Lo apagas con el mando y desaparecen la imagen y el sonido, pero quedan circuitos funcionando para recibir la siguiente orden, por ejemplo un número de canal que la vuelve a encender. Si no hubiera alimentación eléctrica, no podrías encenderlo desde el sofá. (Para esto y paga apagarlo definitivamente suelen tener un discreto botón en la parte trasera o el marco, que no todo el mundo conoce).
Esos circuitos consumen electricidad, aunque sea poca. Como ejemplo, un vatio continuo durante un año supone unos 9 kilovatios hora, que son unos dos euros anuales. El consumo real depende del aparato y sus funciones. Por eso, si tienes muchos en casa, los llaman vampiros de electricidad, porque te «chupan» la corriente y la suma total ya es un dinerillo.
El apagado en los ordenadoresSeguir leyendo: Cruce de cables: On-Off, la extraña historia del botón de encendido y por qué tiene ese símbolo
Atari revive uno de sus ordenadores familiares de 8 bits, el 800XL, con HDMI y 25 juegos
Algunas consolas y ordenadores de otras épocas están volviendo poco a poco a la vida. En esta ocasión es la mismísima Atari* quien va a resucitar el Atari 800XL, una recreación moderna del ordenador de 8 bits que lanzó en 1983. Quizá no era de los más populares, como fueron el C-64, el Spectrum o el Amstrad, pero tenía sus seguidores y una pedazo de marca para la época, en la que Ataris era como Hermes, el Dios de los (video)juegos.
El nuevo equipo conserva la carcasa clásica de toda la vida, el teclado mecánico a tamaño completo, la ranura para cartuchos, completamente funcional y lleva, cómo no, el Atari Basic incorporado. La versión original tenía 64 KB de memoria RAM y chips para gráficos y sonido; esta es un poco diferente en ese aspecto y añade algunas modernidades al respecto. Pero se comporta igual: es el ordenador con el que muchos aprendieron informática, aunque ahora para enchufarlo no hay negociar con la familia quien puede usar el televisor del salón.
Es un gran acierto que además incluya 25 juegos de aquella época, entre ellos Asteroides, Centipede, Missile Command, Boulder Dash, BattleZone y el mitiquísimo M.U.L.E. de Electronic Arts.
También lleva un joystick actualizado, con ocho botones. La ranura admite la mayoría de los cartuchos de Atari 400, 800, XL y XE pero en los tiempos que corren también carga juegos y programas desde pendrives USB. Puede leer archivos de imágenes de cartucho, discos y casetes, así que el ritual de rebobinar la cinta tiene menos glamour, pero es más rápido. Se puede jugar en cualquier monitor a través de la salida HDMI, en modos PAL de 50 Hz y NTSC de 60 Hz, formato 4:3, con filtros CRT opcionales para aviejunar la imagen y recordar las teles de culo y pantalla medio curva, y 12 marcos decorativos.
También permite conectar mandos y unidades USB mediante cuatro puertos USB-A. Cada juego ofrece cuatro espacios para guardar partidas, algo que no tenía el original, y una función para retroceder hasta 40 segundos, lo cual habría sido un milagro en aquella época. Se puede reservar ya por unos 220 dólares. Atari espera empezar a enviarlo en abril de 2027.
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* Atari hoy en día es, más bien, el holding francés que adquirió la compañía tras muchas vicisitudes y cambios de propietarios.
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Cómo era entrar en una tienda de gadgets en 1995: una ventana al futuro con trastos variados y empleados que explicaban las cosas
Mi camello de vídeos viejunos interesantes (¡gracias, Gali!) me pasó esta joyita del canal de David Hoffman sobre una tienda de gadgets de 1995, que revive por unos momentos cómo era aquella época en la que entrar en uno de estos establecimientos era casi como visitar una exposición universal en miniatura.
En esta tienda de Palo Alto (California) se pueden ver teléfonos fijos inalámbricos, ordenadores de sobremesa, portátiles que hoy parecen maletas con teclado y monitores CRT que ocupaban media mesa. Nada que ver con las límpidas y clónicas Apple Stores de hoy en día. Además, captura algo menos fácil de describir: aquellas escenas costumbristas de clientes preguntando por tecnologías que les resultaban desconocidas, empleados explicando cómo funcionaban las cosas y parejas negociando qué aparato merecía convertirse en regalo de Navidad. Era solo una tienda, sí, pero cada estantería prometía una pequeña incursión al futuro.
Entre los PCs de IBM, Compaq y Apple asomaban impresoras de agujas y de inyección de tinta, ratones, teclados, unidades de disquetes, lectores de CD-ROM y algunos aparatos más raros todavía. El software llegaba en cajas, en disquetes o en discos compactos, y en los ordenadores con Windows se usaba el Solitario a modo de «demo». Había quien se pasaba la tarde colocando cartas mientras fingía que estaba probando el equipo. (Windows 95 salió en agosto de aquel año y también popularizó el Buscaminas y el FreeCell.)
La visita no se limitaba a los ordenadores: había agendas digitales, un bloc de notas electrónico cuyo «papel» aceptaba notas y dibujos a mano, como esos juguetes en los que dibujan los niños y luego borran con una palanca, algunas enciclopedias digitales y teléfonos con memoria para números, contestador automático y hasta función de «monitor de bebés» para escuchar lo que sucedía en otras habitaciones. Cada cacharro parecía resolver un problema cotidiano… Aunque probablemente generaba otros tres.
Lo que hoy nos hace sonreír no es solo el tamaño de los aparatos, también son detalles como la solemnidad con que explica el vendedor que se necesita un adaptador de casete «falso» que «transmite las señales digitales como ondas magnéticas» para escuchar la música de un CD en el radiocasete del coche. O ver a la gente rodeando un PC como si fueran los monos junto al monolito en 2001, una odisea del espacio.
También es bastante reconcible esa emoción de tocar algo que aún no sabíamos muy bien para qué serviría. En 1995 la informática doméstica todavía tenía mucho de descubrimiento. Verlo ahora es mirar a un pasado que ya parece prehistórico, aunque algunas escenas sigan siendo familiares… Pero nunca serán lo mismo.
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Un reloj digital que da la hora con segundero, sin complicaciones (y otras utilidades relacionadas)
Clockbeam sería una de esas páginas que hacen una sola cosa y la hace bien, si no fuera porque hace varias cosas y también las hace bien. La principal es ser un reloj con segundero, esa extraña especie en extinción.
Y es que hoy en día, si se quiere ver los segundos en el ordenador, hay que reconfigurarlo; en los teléfonos móviles, como el iPhone, es imposible verlo en el menú o con la pantalla bloqueada (a menos que lo enchufes y lo pongas en horizontal en el «modo noche»). Así que, como alternativa, tener esto a un clic no está nada mal.
Lo mejor es que es una página sencilla, limpia, sin registro, publicidad ni otras molestias. Entras, pulsas F (Pantalla completa) y listo. Se puede elegir el modo 12/24 horas y, si necesitas algo más de tu gusto, personalizarlo a medida: diseño, fecha, tamaño… Se puede optar por un reloj como los de paletas, uno analógico o incluso cambiar los colores o la imagen del fondo.
Otras utilidades relojiles relacionadas con la hora, disponibles en la misma página, son un temporizador (cuenta atrás), un cronómetro, una alarma y otras para convertir la hora, planificar reuniones, hacerse un pomodoro, o poner un temporizador en plan rápido (5, 10, 15 minutos).
Tan sencillo como práctico.
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Proyecto Timestamper: un intento de salvaguardar de forma inmutable el legado cultural y científico de la humanidad.
El Proyecto Timestamper es, además de una iniciativa con nombre de película de ciencia-ficción, un intento de dejar constancia de la existencia de libros, películas, música, artículos científicos, pinturas y páginas web antes de que la inteligencia artificial generativa pudiera generar fakes y copias modificadas de forma masiva. El proyecto ha registrado colecciones enormes: por ejemplo, 85 millones de artículos científicos y 339.000 millones de capturas de páginas web. Esta es su descripción oficial:
Project Timestamper es una iniciativa de código abierto destinada a proteger la integridad del patrimonio de información de la humanidad en la era de la IA generativa. En este proyecto se asignan marcas de tiempo criptográficas al contenido histórico más valioso usando la cadena de bloques de Bitcoin. De este modo se crea una prueba permanente de la existencia de dicho contenido a mediados de la década de 2020. Etas marcas de tiempo generadas se comparten públicamente para garantizar que el contenido creado por humanos en el pasado pueda identificarse claramente, incluso cuando el contenido generado por IA llegue a dominar nuestra cultura.¿Cómo funciona TimeStamper? Para certificar una obra, ya sea un PDF, una película, una imagen, una base de datos o cualquier otro tipo de archivo, se calcula un hash o huella digital de cada archivo. Es una especie de identificador criptográficamente seguro que cambiaría si se modificara el contenido, aunque fuera en lo más mínimo.
El siguiente paso es guardar esas huellas en el lugar probablemente más seguro e inmutable que hay en la red hoy en día: la cadena de bloques (blockchain) de Bitcoin. Esto lo hace mediante OpenTimestamps, un estándar abierto que aprovecha una de las principales características de la cadena de bloques: su capacidad para marcar de forma indefectible el tiempo y el hecho cierto de que unos acontecimientos sucedieron antes que otros. De este modo, cualquiera puede comprobar más adelante que un archivo concreto ya existía en una fecha determinada. La ventaja es que el Proyecto Timestamper no conserva necesariamente los archivos ni demuestra quién los creó.
Al ser un proyecto de código abierto se puede acceder a todos los datos, que están en Github, ordenados por tipos de archivo: desde los trabajos científicos las películas, libros e incluso genomas públicos.
En el FAQ y el Porqué hay más información, algo sobre sus creadores e incluso un pequeño blog, donde explican precisamente la hercúlea tarea que supone por ejemplo el registro de 339.000 millones de páginas web. Me ha parecido una iniciativa tan ambiciosa por su alcance como ingeniosa por la forma de llevarlo a cabo, así que solo podemos desearles parabienes.
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