Modelismo
Un avión de Air Canadá choca con un camión de bomberos al aterrizar en el aeropuerto de LaGuardia
[Anotación en actualización]
Hace apenas unas horas el vuelo 8646 de Air Canadá Express, operado por Jazz Aviation, ha chocado con un camión de bomberos mientras aterrizaba en la pista 04 del aeropuerto de LaGuardia en Nueva York procedente de Montreal. El piloto y el copiloto del avión han fallecido y hay 39 pasajeros heridos además de dos de los ocupantes del camión.
Los bomberos habían salido para asistir al vuelo 2384 de United Airlines, que había declarado emergencia por olor a quemado a bordo tras dos intentos frustrados de despegue y estaba en la pista 13. Habían recibido autorización para cruzar la pista en la que iba a aterrizar el avión de Air Canadá, que también tenía autorización para hacerlo y estaba ya en corta final:
El controlador, que se encargaba tanto del control de tierra como de la torre, se dio cuenta de lo que pasaba tras autorizar el cruce de la pista por parte del camión y ordenó que parara. Pero ya era tarde.
Los restos del avión accidentado – Departamento de transporte de los Estados Unidos
El avión involucrado es el Bombardier CRJ-900LR con matrícula C-GNJZ, entregado a la aerolínea el 16 de septiembre de 2005. Iban a bordo un total de 76 personas entre pasaje y tripulación.
El C-GNJZ tomando tierra en Toronto en julio de 2020 – CC BY-SA 4.0 por Aaron Davis
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de los Estados Unidos ya ha abierto una investigación al respecto. En un mes aproximadamente debería salir el informe preliminar, que recogerá los hechos acontecidos hoy. El informe final será el que explique las causas. Pero puede tardar un año o más.
La Junta de Seguridad en el Transporte de Canadá, como país de la aerolínea implicada y del fabricante del avión, ha enviado un equipo para colaborar con la investigación.
Cruce de cables: OpenClaw, un agente de IA abierto, libre y un poco descontrolado
Este fin de semana le conté a David Sierra de Cruce de cables (RNE) lo que es OpenClaw y algo sobre su historia y «peligros». Porque, sí: la cosa suena un poco oscura y peligrosilla, aunque de momento no ha habido incidentes tremendos. Pero hay mucha gente con sudores fríos viendo lo que hace.
El audio está aquí:
- OpenClaw, un agente de IA abierto, libre y un poco descontrolado [a partir de 19:00].
OpenClaw antes se llamó Warelay, Clawdbot y luego Moltbot. Originalmente era para chatear con él en WhatsApp… pero creció. Ahora es un agente de IA local y de código abierto que se ejecuta en tu propio equipo, se conecta a apps de chat y al sistema operativo, pero no solo chatea… puede usar aplicaciones, acceder a archivos, automatizar tareas y ejecutar todo tipo de acciones. De hecho según se instala comienza pedir permisos para todo: acceso a archivos, cámara, conexión a internet… A partir de ahí, puede hacer «de todo» según le pidas o se le vaya ocurriendo a él.
Sirve como asistente personal y sobre todo como experimento de autonomía de las IA. A alguien se le ocurrió crear Moltbook; una especie de Reddit / Facebook «Sólo para bots / Los humanos sólo pueden mirar». Y comenzaron a «hablar entre ellos» de cosas insustanciales, pero luego para hacer planes, contratar humanos para hacer tareas, inventar un lenguaje secreto… Incluso había sugerencias de «revolución». Era un sitio con todo el aspecto de que se podía descontrolar la cosa, más que nada porque dejaba entrever las capacidades de Openclaw.
¿Qué incentivos tendría un agente para «contratar» humanos? Si Openclaw quiere lograr un objetivo y no puede hacerlo solo, pedir ayuda humana es una salida lógica. Por ejemplo, para saltarse límites técnicos, resolver captchas o hacer tareas físicas que el software no puede completar.
¿Cómo se audita lo que hace un agente autónomo? La única forma razonable es registrarlo todo: qué órdenes recibe, qué archivos toca, qué herramientas usa y qué acciones ejecuta. Sin logs claros, permisos restringidos y revisión humana, el control real se pierde muy rápido. Los expertos que están usando Openclaw suelen instalarlo en un ordenador independiente (los Mac Mini son los favoritos), desconectarlo de internet, conectarlo a través de una línea móvil con una SIM diferente y sin usar ninguna cuenta en la nube con datos propios. Una especie de entorno controlado, aunque no es tan fácil como parece.
¿Puede un sistema así auto-replicarse o propagarse? En teoría, sí, si tiene acceso suficiente. Si puede copiarse, instalarse, enviarse por red o convencer a otros sistemas o personas para replicarlo, puede extenderse. Quizá en ese momento es cuando deja de ser solo un asistente y pasa a ser un riesgo operativo.
¿Quién asume la responsabilidad si ejecuta una acción dañina? La responsabilidad no es del «bot», sino de quien lo diseña, lo distribuye, lo configura o lo pone a funcionar. Si un sistema tiene capacidad de actuar, para bien o para mal, alguien debería responder por los daños que pueda causar. Como en los coches autónomos.
Las lenguas nos comunican a unos 39 bits por segundo
Pese a sus diferencias formales y frente a las falsas creencias, todas las lenguas realizan su función de manera igualmente eficaz. Un reciente estudio publicado en Science demuestra que todas codifican y transmiten información más o menos a unos 39 bits por segundo. [Fuente: Different languages, similar encoding efficiency: Comparable information rates across the human communicative niche (Coupé et al., 2019), vía 20 razones para amar la lingüística. Imagen: Teléfono con latas. En el dominio público por SMent.]





