Modelismo
Al principio, sólo había texto. Luego llegaron los códigos ANSI de colores para darle vida a los terminales
Safia de Bug Repelent recuperó hace tiempo en una anotación algo sobre el funcionamiento de los códigos de escape ANSI, incluyendo una especie de editor interactivo en la propia página web. Los códigos ANSI son una de esas piezas de museo informático que llevan ahí desde hace medio siglo pero siguen funcionando como si tal cosa.
Y es que cada vez que una ventana de terminal muestra texto en rojo, una barra de progreso o una interfaz más o menos «coloreada» quiere decir que por detrás hay toda una ristra de caracteres raros diciéndole a la pantalla qué debe hacer. Están dibujados en Código ANSI X3.64, también llamado ECMA-48, un estándar de la vieja escuela que servía para darle un mínimo de formato y color a los textos.
La idea viene de los viejos tiempos de los terminales físicos, cuando las pantallas CRT conectadas a los grandes ordenadores recibían los textos carácter a carácter. Como la forma de enviarlo era como «texto plano», se definió el estándar ANSI para incluir pequeñas instrucciones dentro del flujo: mover el cursor, cambiar los colores, borrar la pantalla o aplicar ciertos estilos. Era habitual usarlos en las conexiones vía módem a los BBS y cada software de BBS tenía su peculiar estilo e interfaz para hacerlo diferente.
Los ANSI se conocen popularmente como «códigos de escape» porque la secuencia empieza con el carácter ESC (de la tecla Escape), correspondiente al ASCII 27, escrito en hexadecimal como \x1b., al que sigue un corchete (ASCII 91) y el valor. Por ejemplo:
- \x1b[31m: cambia el texto a rojo.
- \x1b[1m: activa la negrita.
- \x1b[0m: reinicia el formato.
- \x1b[2J: limpia toda la pantalla.
- \x1b[H: mueve el cursor a la esquina superior izquierda.
- \x1b[1;31m: combina atributos, en este caso negrita y rojo.
El estándar de 1979 definía solo 8 colores para el texto y el fondo: negro, rojo, verde, amarillo, azul, magenta, cián y blanco. Pero las terminales modernas lo han ampliado un poco: primero a 256 colores, como \x1b[38;5;208m, y después al color real de 24 bits, con valores RGB al estilo \x1b[38;2;255;128;0m. Suena un poco a conjuro mágico, pero es eficaz.
Lo curioso es que esta tecnología sigue siendo la base de muchas interfaces de línea de comandos. Hay bibliotecas con estos códigos para crear spinners (que simulan un movimiento del tipo «procesando…»), barras de progreso y otros efectos. Programas como Vim o htop usan los movimientos de cursor para construir interfaces completas solo con texto. También hay un código muy divertido: el otro es el famoso blink («parpadeo») que tan odioso resulta en HTML. Recuerda la regla: puedes usarlo, pero sólo una vez en tu vida.
Combinándolo con los códigos ASCII semigráficos (IBM code page 437) y cierta habilidad se podrían crear auténticas virguerías, muy retro y resultonas incluso hoy en día.
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Ingeniería de bolsillo: el bolígrafo que hace clic-clic y otros mecanismos cotidianos
Mechanical Pencil es una web en la que Bryan Macomber, un ingeniero mecánico y artista, enseña la ingeniería escondida en objetos cotidianos. La gracia está en que emplea mecanismos aparentemente simples, con ilustraciones estilo «cómo funcionan cosas» para –de momento– el bolígrafo Pilot G2 (1997), el mechero Zippo (1933); el portaminas mecánico Bic (1988) y el dispensador de caramelos Pez (1952).
El proyecto mezcla ingeniería y arte interactivo: cada producto está modelado en CAD, ofrece varias vistas para examinarlo mejor e incluso animaciones. Todo ello resulta en una experiencia web muy visual, en una web extremadamente simple y agradable.
La más reciente es la del mecanismo de doble clic del Pilot G2, el sistema que permite alternar entre dos estados pulsando un mismo botón: con la punta afuera o adentro. Algo que parece simple pero no lo es tanto. Es el mismo principio de los interruptores antiguos de la luz, algunos cierres de armarios o los lectores de tarjetas SIM: una sola pulsación cambia de estado y la siguiente lo devuelve al punto anterior.
Para entenderlo, la web se centra en tres piezas principales: el cuerpo del bolígrafo, el pulsador y la leva interna. Vistas en 3D y 2D, las piezas permiten seguir paso a paso cómo el boli convierte un gesto tan común como es apretar un botón en una especie de coreografía diminuta de plástico, tinta y muelles.
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He probado el Tamron SP 150-600mm F/5-6.3 Di VC USD G2 con montura Canon EF y no me ha gustado nada su anillo de zoom
He podido probar un zoom Tamron SP 150-600mm F/5-6.3 Di VC USD G2 durante un par de días porque tenía mi objetivo habitual en el taller para que le hicieran una limpieza y le revisaran la junta de la trócola. Pude hacer las fotos que quería. Pero no me ha gustado nada la ergonomía del objetivo, en especial y sobre todo en lo que se refiere al manejo del anillo de zoom, lo que es un bastante chungo teniendo en cuenta que es lo que más vas a usar cuando hagas fotos con él.
Como su propio nombre indica –más o menos– se trata de un zoom de gama alta (SP, Super Performance) que va de los 150 a los 600 mm, con apertura máxima variable de f/5 en 150mm y f/6.3 en 600 mm y mínima de f/32 y f/40 respectivamente; diseñado para cámaras full frame, aunque también es compatible con cámaras con sensor APS-C (Di, Digitally integrated); con estabilizador de imagen (VC, Vibration Compensation); con motor ultrasónico silencioso (Ultrasonic Silent Drive, USD); y de segunda generación (G2).
En mi caso utilicé el que tiene montura Canon EF pero lo hay también para montura Nikon F y Sony A.
Para tener todos esos milímetros y esas aperturas físicamente es un pedazo de bicho, con una longitud de 260,2 mm en el caso de la versión con montura Canon; un tamaño de filtro de 95 mm; y un diámetro máximo de 108,4 mm cuando le pones el parasol. El peso es de dos kilos y diez gramos en la versión Canon, incluyendo el adaptador para trípode. Las otras versiones son unos milímetros más cortas y aunos gramos más ligeras. Pero no son diferencias significtivas.
Mi objetivo habitual en esta gama es el Canon EF 100-400mm F4.5-5.6L IS USM, que «sólo» mide 189 milímetros y nada más que pesa 1.380 gramos. Pero la diferencia de longitud y de peso no me supusieron mayor problema a la hora de hacer fotos.
El problema estuvo a la hora de guardarlo en la bolsa Lowepro ProTactic TLZ 75 AW II que utilizo habitualmente. Cabe a duras penas abriendo la extensión pero no hay manera de que entre el parasol aunque lo montes del revés en el objetivo, así que terminé llevándolo aparte. Pero esto sólo fue un problema porque el objetivo no es mío; de serlo tendría una bolsa adecuada para él.
El parasol viene incluido de serie, igual que una funda y el soporte para trípode.
Que si hace fotos, señorEl estabilizador de imagen tiene tres modos de funcionamiento, además de que, por supuesto, se puede desactivar:
- El Modo 1 compensa el movimiento en todas las direcciones; Tamron lo recomienda para para fotografía estática.
- El Modo 2 es para barridos y pensado para seguir sujetos en movimiento horizontal.
- El Modo 3 es el recomendado para velocidades de obturación muy lentas y tiene la peculiaridad de que no se ve el efecto de estabilización en el visor, aunque sí lo aplica al hace la foto.
Según el fabricante el estabilizador permite una mejora de 4,5 pasos en el modo 3, y no tengo motivos para dudarlo, aunque yo procuré no tirar fotos por debajo de la inversa de la focal que estaba utilizando en cada momento. De lo que sí tengo más dudas es de que en Modo 2 se aprecie la estabilización en el visor; desde luego se nota mucho menos que con mi 100-400 habitual.
No me dio la impresión de que su uso, a pesar de que los elementos de este objetivo son más grandes que los de mi 100-400, supusiera una gran diferencia en el consumo de batería.
Tuve siempre la precaución de no utilizarlo a su apertura máxima para no afectar la calidad de la imagen, especialmente en las esquinas, y para evitar halos de color, aunque eso es algo que hago también con el 100-400 de Canon. En ese sentido, y también en lo que se refiere al enfoque en modo AI Focus en mi Canon EOS 5D Mark III, estoy perfectamente satisfecho con las fotos que hice, algo en lo que también ayuda el no utilizarlo a su apertura máxima, pues el enfoque es menos crítico.
La distancia mínima de enfoque es de 2,2 metros. Y hay un interruptor que permite limitar el recorrido de enfoque del objetivo en tres ajustes: de 2,2 a 1o metros; de 10 metros al infinito; y en el rango total de 2,2 metros a infinito (y más allá).
No me ha dado tiempo a apenas empezar a procesarlas pero dejo aquí un par de ellas. Si pinchas en ellas las puedes ver en Flickr al tamaño final que les he dado.
EXIF básico: 1/500 s, f/10, 176 mm, ISO 1000 con reducción de ruido en Photoshop
EXIF básico: 1/1000 s, f/13, 150 mm, ISO 800 con reducción de ruido en Photoshop
Pero como decía al principio no me ha gustado nada, pero nada, el funcionamiento del anillo de zoom. Es extremadamente duro. Tanto que cuando lo devolví a Fragmáticos, que es dónde lo alquilé, les escribí para que comprobaran si funcionaba correctamente porque era la primera vez que utilizaba este objetivo. Y me dijeron que sí, que simplemente es así de recio.
El problema es que va tan duro que tienes que hacer tanta fuerza que encontré prácticamente imposible accionarlo sin que el avión que estaba siguiendo se me escapara. El torque que hay que aplicarle me llevaba a mover el conjunto de cámara y objetivo en el sentido contrario. A lo mejor con práctica esto hubiera mejorado; no lo sé. Y no creo que vaya a comprobarlo nunca porque no me han quedado ganas de volver a probarlo.
En el futuro, de necesitar más alcance que el que me da el 100-400, creo que optaría por el teleconvertidor 1,4 de Canon, que lo llevaría hasta los 560 mm. Y es que el Canon tiene un anillo que permite ajustar la dureza del zoom que permite bloquearlo del todo hasta dejarlo completamente suelto, de tal forma que lo mueves casi sin hacer fuerza.
En el Tamron puedes bloquear el zoom en una focal determinada moviendo el anillo de zoom hacia adelante, lo que se ve porque deja a la vista un anillo blanco que indica que está bloqueado, o bien bloquearlo en los 150 mm para transportarlo mediante un interruptor que tiene para eso.
Y, sin embargo, el anillo de enfoque, que probablemente no lo vas a utilizar nunca o casi nunca, es absolutamente suave: lo podía mover sin problemas y sin hacer apenas fuerza, no desde luego una fuerza que lo moviera todo, con el meñique de la mano con la que sujetaba el objetivo.
Y no, no tenía ninguno de los bloqueos activados mientras hacía las fotos. Que me leí el manual antes de utilizar el objetivo.
Hay otras opcionesEl objetivo sale en algo menos de 1.200 euros en Amazon. Que es un precio razonable para esta gama. Y más aún si tenemos en cuenta que cada vez hay menos objetivos a la venta con montura EF de Canon y que este está a punto de ser descatalogado. De hecho Canon ya no vende el 100-400 con montura EF. Bueno, ya no vende casi ningún objetivo con montura EF.
Pero yo de ti probaría ese anillo de zoom infernal antes de comprar. O probaría el Sigma 150-600mm F5-6.3 DG OS HSM Contemporary, que es un objetivo muy similar. Aunque más caro, ya que se va a unos 1.600 euros. Y,ojo, no lo he probado, así que a ver cómo de recio es su anillo de zoom.
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Los enlaces a Amazon llevan nuestro código de asociado. Así que si compras alguno de los objetivos y a lo mejor alguna cosa más que no tenga nada que ver tras seguirlos lo mismo cobramos una pequeña comisión.
Cruce de cables: amigos de lo ajeno y los mensajes falsos pero muy convincentes que parecen venir de Booking y lo que buscan es timarte
Ayer estuve hablando con David Sierra de Cruce de cables (RNE) acerca de algunas precauciones básicas que hay que tomar cuando recibimos mensajes urgentes conminándonos a pinchar en un enlace para solucionar un problema que ni sabíamos que teníamos. Entre otras cosas porque ese mensaje es falso casi al 100 %.
Puedes escuchar aquí mi intervención:
- Amigos de lo ajeno [en 20:15].
Se me ocurrió proponerle ese tema a David porque unos días antes de la emisión del programa recibí un WhatsApp que me conminaba a seguir un enlace para acabar de confirmar una reserva de hotel, y además a hacerlo en ocho horas so pena de que le dieran mi plaza a la siguiente persona en la lista de espera. No sé, como si fuera un concierto de Benito. Que iban a hacer un pequeño cargo en mi tarjeta de crédito para verificarla pero que no me preocupara, que era seguro y me lo devolverían al instante.
¡Ja!
Por supuesto ni se me pasó por la cabeza seguir el enlace, que tenía una pinta sospechosa. Pero tanto el nombre del hotel como las fechas de la reserva eran correctas. Igual que, evidentemente, lo era mi móvil.
Además, bastaba con echar un ojo al perfil de la empresa que me había enviado el WhatsApp para que ya saltaran todas las alarmas si no lo habían hecho antes porque se trata de una empresa de artes gráficas –o algo parecido– situada en la India.
Sí, cabe la sospecha de que mi cuenta de Booking hubiera sido comprometida de alguna forma. Pero es que mi hijo, que tiene una reserva en ese mismo hotel en esas mismas fechas, pero hecha desde su cuenta, recibió el mismo mensaje.
Así que no tiene pinta de que vayan por ahí los tiros. Por no hablar de que Booking está teniendo este tipo de problemas –y peores– desde hace años. Al menos desde el verano de 2023 si no antes.
Y que aquí viene el consejo básico siempre a tener en cuenta, que es el de no pinchar nunca en esos enlaces, y menos cuando le añaden ese plus de urgencia. A cambio lo que ha que hacer es entrar en la web o en la app del servicio en cuestión con nuestras credenciales, o incluso llamar por teléfono al servicio de atención al cliente, y ver si hay algo que nos tienen que contar. Que seguramente no.
Lo que pasa es que en el caso de Booking este consejo puede no funcionar porque a veces los amigos de lo ajeno consiguen enviar este tipo de mensajes ya no a través de WhatsApp sino a través del sistema de mensajería interno de la empresa.
De hecho a mí me pasó hará cosa de un año. En aquella ocasión me conminaban a actualizar los datos de pago de una reserva. Y ahí quizás habría podido caer de no haber leído hace algún tiempo acerca de este serio problema de seguridad en Booking. O de los hoteles con los que trabaja. O del sursuncorda. Y porque el pago sólo estaba ya cargado en mi tarjeta de crédito sino que además la empresa de mi tarjeta ya había sacado de mi cuenta el importe correspondiente.
Así que le escribí al hotel a ver de qué iba eso y su respuesta fue que ellos no me habían enviado ese mensaje. Mensaje que aparecía, insisto, en el hilo de mensajes que había intercambiado con ellos cuando hice la reserva.
La respuesta del personal del hotel en el que me voy a alojar a fin de mes cuando les avisé del asunto este del mensaje por WhatsApp fue que saben que eso estaba pasando y que lo están investigando y que el hotel nunca me pediría verificar los detalles de mi tarjeta de crédito ni me metería prisa ni nada.
Igual que Booking tampoco parece estar dándose mucha prisa en arreglar esto. Que ahora dicen que están aplicando IA para solucionarlo. El FSM nos pille confesados.
Así que me repito: nunca hay que seguir esos enlaces por muy convincente que parezca el mensaje. Y no sólo en el caso de Booking, ojo, que los amigos de lo ajeno son muy flexibles en cuanto a quien intentan suplantar. Siempre, siempre, hay que ir a la web en cuestión e identificarte con tu usuario y contraseña, con autenticación de dos factores siempre que sea posible, con el certificado digital, o cualquier otro método similar. Y entonces ver si tienen algo que decirte. O escribirles tú y preguntar. O llamarles.
La electricidad del Titanic: 1 MW, ascensores, radiadores, 10.000 bombillas y una radio para enviar mensajes
Además de vapor, carbón y tres millones de remaches, el RMS Titanic llevaba a bordo una instalación eléctrica bastante seria ya en 1912, hace ya más de un siglo. Hay que situarse: en aquella época la electricidad, por no hablar de la electrónica, eran todavía tecnología avanzada. En el estupendo canal En Clave de Retro, dedicado a la electrónica analógica, publicaron esta magnífica pieza que describe esa parte menos conocida de la maravilla flotante que acabó en tragedia.
Menos del 5% de la gente tenía electricidad entonces en sus hogares. Hacía tan solo un par de décadas habían comenzado a desplegarse masivamente las redes eléctricas en las grandes ciudades. Y la radio de Marconi, que ya podría considerarse un aparato electrónico, se había inventado tan solo 11 años antes. Algo así como hablar de la Internet de 1980, si se hace el paralelismo.
Cómo era la electricidad del TitanicEl barco podía generar de forma sostenida alrededor de 1 MW de potencia eléctrica gracias a 4 dinamos principales de 400 kW cada una, alimentadas por motores de vapor, que a su vez usaban toneladas y toneladas de carbón. Además contaba con 2 dinamos auxiliares, pensadas para el arranque, la estancia en puerto y casos de emergencia. Todo era «tamaño Titanic»: gigantesco.
Por comparar, 1 MW es una potencia comparable a la de un grupo electrógeno industrial moderno como el que puede haber en un hospital. No es tanto como una central eléctrica, pero sí lo suficiente para alimentar un edificio grande o miles de bombillas LED.
Todo funcionaba a 100 voltios en corriente continua, nada de los 230V de alterna de hoy en día. Esa electricidad servía para alimentar la radio, la iluminación, los ascensores, la calefacción, los ventiladores y un sistema de telefonía interno, además de más de un centenar de timbres eléctricos.
El arranque del generador era toda una aventura en sí mismo; un protocolo completo para ponerlo todo en marcha. El Titanic consumía unas 600 toneladas de carbón al día, y aprovechar cada kilo de vapor era vital. Los generadores principales estaban conectados mediante cables enormes, de unos 6 cm de diámetro, capaces de mover corrientes de unos 600 amperios. Otros cables de distribución, de unos 2 cm de diámetro llevaban la corriente por el barco.
Las comunicacionesLa radio Marconi, cuya antena y transmisor ayudaron a salvar a más de 700 personas al avisar a los barcos más cercanos tras el accidente, tenía unos 5 kW de potencia y funcionaba con un «generador de chispas», no con electrónica moderna. Convertía los 100V de corriente continua en una señal de 420 Hz. Generaba chispas unas 840 veces por segundo y producía oscilaciones de radio en torno a 500 kHz, la frecuencia marítima habitual de la época. Además tenía dos válvulas de vacío, no en el receptor principal, sino en el de emergencia. Era de la poca electrónica oculta en un monstruo de acero.
Otros datos eléctricos curiosos- 4 dinamos de 400 kW. Las movían motores de vapor de casi 600 caballos de potencia.
- 10.000 bombillas incandescentes. Estaban repartidas por todo el barco, con potencias equivalentes a lo que serían las tradicionales de entre 60 y 100 W (8-15W en LED).
- 4 ascensores eléctricos. Había tres en primera clase y uno en segunda, controlados manualmente por ascensoristas.
- Más de 520 radiadores eléctricos. El sistema de calefacción; casi todos en primera clase, muchos de 1 kW (la potencia de un horno).
- 50 líneas telefónicas. El barco contaba con una centralita interna, algo bastante llamativo para la década de 1910.
- Más de 100 timbres eléctricos. Se usaban para llamar a otras partes del barco, al servicio de habitaciones, etcétera. Estaban conectados al circuito de iluminación, y tenían una batería de respaldo.
El Titanic era sin duda un coloso para su época y uno de los barcos tecnológicamente más avanzados, con todo tipo de innovaciones. Pese a su aciago final, demostró que la radio de Marconi resultaba práctica (usó la nueva señal internacional SOS para pedir socorro, alternando con CQD, la vieja de Marconi, salvando muchas vidas) y sirvió como ejemplo para posteriores embarcaciones del mismo estilo. Gran labor la de En Clave de Retro difundiendo vídeos como este. En su canal hay muchos más, a cual más «retro».
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Una aplicación para «estropear» vídeos convirtiéndolos en reliquias VHS de los años 80, sin salir del navegador
Esta joyita llamada NTSC-rs es una herramienta para estropear vídeos, lo cual puede sonar raro, pero es que a veces las versiones analógicas en VHS son mejores que los vídeos 4K a 60 fps. Básicamente sirve para generar un efecto realista de VHS, televisión analógica y vídeo NTSC (similar al PAL europeo) en los vídeos.
Es tremendamente ágil y capaz; se puede descargar como una aplicación y funciona en móviles, pero parte de la gracia es que tiene una versión web es que funciona directamente en el navegador igual de bien. Es gratis, no requiere cuentas y no parece que tenga limitaciones (le he subido vídeos 4K de casi 4 GB); básicamente todo el procesamiento se hace en el propio dispositivo.
La pantalla muestra el vídeo con los «efectos analógicos» ya aplicados: ruido de la señal de vídeo compuesto; el desajuste de los cabezales, que son las rayitas que salen en la parte de abajo;, la nieve, que se puede variar en cantidad y aspecto… Tiene de todo y es tremendamente fiel a lo que los más viejos del lugar recordarán. También hay filtros para degradar el color, o aumentar falsamente la nitidez «a lo VHS», entre otros. Es divertido poner el vídeo y activar la «pantalla dividida» para ver la diferencia entre lo que has subido y cómo va a quedar.
Los vídeos pueden estar en una gran variedad de formatos y también los acepta en vertical (¡arg!) aunque sea un paradójico dada su naturaleza de «era la TV analógica de los 80s». Una vez cargado funciona incluso sin conexión; parece cosa de magia. Por dentro parece que tira de tecnologías modernas como WebAssembly y Web Codecs, de ahí que convenga usar un navegador reciente y no esperar milagros en todos los casos.
Hay algunas limitaciones conocidas, que supongo se irán arreglando en el futuro: en Safari y otros navegadores de iOS algunos vídeos pueden no mostrarse bien, aunque a mi en Brave me ha funcionado perfecto. En Firefox para Android no se pueden cargar ni guardar vídeos, es mejor usar Chrome. En Firefox de escritorio la codificación de vídeo funciona, pero es bastante más lenta que en Chrome. Mejor leerse la documentación, que es profusa,
También está disponible como plugin para OpenFX, After Effects y Premiere, e incluso desde la línea de comandos. En vídeo NTSC recomiendan trabajar a 480 líneas de resolución vertical para que el resultado sea más fiel y correcto y vaya más rápido. En GitHub se puede acceder a todo el código, escrito casi por completo en Rust.
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Loxik: una colección de juegos diarios de palabras y lógica, en español
Nos escribió Manuel para hablarnos de Loxik, una página que ha creado en la que recopila «juegos diarios» que combinan letras, lógica y movimientos. De momento hay cinco, algunos muy parecidos a los que todos conocemos, como el Wordle, y otros más innovadores. Una de las ventajas es que están todos en español, así que en cierto modo tienen más encanto que cuando hay que jugarlos en otro idioma.
Los cinco juegos son:
- Word Grid, donde hay que formar cinco palabras con las letras disponibles en el tablero.
- Cripto, en el que hay que adivinar una palabra en seis intentos, al estilo del Wordle.
- Gyro, donde hay que girar grupos de cuatro letras para formar la palabra del día.
- Full Gambit, tal vez el más original, que combina póker y ajedrez en un reto diario bastante peculiar.
- Escalera el clásico consistente en transformar una palabra en otra cambiando una sola letra cada vez.
La web también tiene una sección de juegos del día, nuevos desafíos diarios y un Hall of Fame o tabla de récords para comparar resultados. Junto a cada partida se pueden ver las mejores puntuaciones del día, lo cual ya es un rato de por sí. Todo bastante directo, limpio y sin demasiadas florituras: entrar, jugar, darle a las neuronas y hasta el día siguiente.
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Los Marines de los Estados Unidos le dicen adiós al Harrier tras 55 años de servicio
El tres de junio de 2026 cinco McDonnell Douglas (ahora Boeing) AV-8B Harrier II del Escuadrón de ataque 232 «Bulldogs» de los Marines llevaron a cabo el último vuelo operativo del modelo para las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.
Eso pone fin a una carrera que empezó en enero de 1985. Aunque si tenemos en cuenta a su predecesor, el AV-8A Harrier, que entró en servicio en 1971, en total han sido 55 años de servicio.
El Harrier, en cualquiera de sus variantes, es un avión icónico en la aviación en general y en la militar en particular porque es el único que ha demostrado la validez del concepto de un avión capaz de despegar y aterrizar en vertical. O al menos lo era hasta la llegada del Lockheed Martin F-35B Lightning II, aunque la fiabilidad y la disponibilidad del F-35, con haber mejorado en los último años, no está aún al nivel esperado.
Y no, no me olvido del Yakovlev Yak-38 Forger, la respuesta soviética al concepto, que aunque llegó a estar en servicio entre 1971 y 1991 nunca llegó a cumplir con las expectativas.
Para quienes no son del ramo del aerotrastorno el momento de gloria del Harrier II probablemente estuvo en Mentiras arriesgadas, la película en la que Arnold Schwarzenegger interpreta a Harry Tasker, un agente del gobierno de los Estados Unidos que en un momento dado utilizar uno para salvar a su hija de los malos.
Último aterrizaje operativo de un Harrier II para los Marines – Cabo Bryan Giraldo/Cuerpo de Marines de los Estados Unidos
La retirada del servicio del Harrier II por parte de los Marines deja a las armadas española e italiana como únicas operadoras del modelo, cada una de ellas con doce monoplazas y un biplaza. Pero también abre la posibilidad de que puedan mantenerlos en servicio durante más tiempo ya que va a haber disponibilidad de todo tipo de repuestos gracias a los aviones de los Marines. Y de hecho España ya ha adquirido un lote de repuestos mientras decide si comprar el F-35B. Que por ahora es que no.
Así que, al menos a este lado del Atlántico, parece que aún nos quedan unos años de alucinar con las exhibiciones de los Harrier II de la Armada en los festivales aéreos. Pero hay que darse prisa por si acaso.
Un libro impreso en 3-D que se escribe a sí mismo, más o menos
Este pequeño libro titulado Manual, creado por Darius Ou y Benson Chong está impreso en 3-D: desde las páginas a la encuadernación y el texto en relieve; todo sale tal cual de la máquina, sin tener que añadir nado.
La gracia está en la autorreferencia del asunto: lo que aparece en sus páginas es parte del código G utilizado por la impresora usa para fabricar el propio libro. En otras palabras; Manual no solo «cuenta» algo, sino que lleva grabada la historia de cómo fue creado.
El proyecto usa una técnica llamada XY-for-Z, que permite imprimir el libro ya encuadernado como un objeto que puede sostenerse, abrirse y leerse a simple vista. Sus autores lo plantean como un r-book, o libro autorreplicable: algo a medio camino entre el libro físico y el electrónico, capaz de «clonarse» a sí mismo, un poco en la línea del proyecto RepRap. La idea es que el archivo de código podría viajar por internet y luego materializarse físicamente en otro sitio. En forma de píxeles como puños, pero en versión capas de plástico.
El asunto, eso sí, tiene un poco de truqui. De momento Manual tiene un límites muy físico: su primera versión sólo contiene el 2,5% de su propio código G. Incluir más sería complicado porque cada nueva letra impresa añadiría más datos que describir, creando una especie de bucle sin fin, que de momento es creciente, hasta que vean cómo pueden optimizarlo. Muy autorreferente todo.
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Words of Type: una enciclopedia sobre tipografía con más de 200 términos especializados
Words of Type es una enciclopedia tipográfica gratuita en varios idiomas que explica lo que es cada término relacionado con el fascinante mundo de la tipografía con dibujitos, mucho amor al arte y, sobre todo, orden.
Esta enciclopedia visual de términos tipográficos, ilustrados y explicados, está pensada para estudiantes, diseñadores, profesores, curiosos y gente que alguna vez ha llamado «rabito de la letra» a una serifa o «rayita vertical» a un asta. Ahora mismo incluye 200 términos, con categorías que van desde la anatomía de las letras hasta los conceptos históricos, tecnológicos y ciertos términos específicos de distintos sistemas de escritura.
El proyecto lo inició Lisa Huang, una diseñadora que se extrañó de que hubiera muchísima información en inglés sobre tipografía latina pero bastante menos en francés, todavía menos en chino y grandes lagunas en otros idiomas. De ahí salió la idea de reunir descripciones breves, claras y traducidas, con ilustraciones que ayudan a entender cada concepto. La web se estrenó en enero de 2025 no sin dificultades con la financiación del proyecto, que hasta tiene un manifiesto. Para 2026 el plan incluye charlas y talleres.
Cada término aparece como una ficha limpia y elegante, con una ilustración, una explicación, referencias al tipo de letra usado y, en muchos casos, notas históricas, técnicas o de uso. Incluye ejemplos de caracteres, glifos, signos, idiomas y formas de escritura. Lo mismo explica lo que es el kerning que para distinguir una tipografía de una fuente.
Además de en inglés, español, francés y alemán también está en chino simplificado y en japonés. Además están trabajando en otros idiomas. Hay algunas entradas sobre escrituras como el árabe, el griego o el tailandés. No pretende ser «la» enciclopedia definitiva de la tipografía, sino más bien un pero la web está creada con el buen gusto de quien sabe que incluso una coma o un simple espacio en blanco merecen su pequeña biografía.
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HP 16c Edición de Coleccionista, una calculadora retro para programadores que trabajan con bits binarios y hexadecimal
Esta preciosidad es la HP 16c edición de coleccionista, una calculadora para programadores muy mítica que HP lanzó hace más de 35 años. Ya de lejos y por su aspecto huele a hexadecimal, RPN (notación polaca inversa) y mucha nostalgia de bolsillo.
Es una de esas rarezas tecnológicas que pusieron en el mercado algunas compañías. Esta estaba pensada específicamente para informática y para trabajar en binario y otras bases. La HP 16c original se fabricó entre 1982 y 1989, costaba unos 150 dólares de la época y fue, curiosamente, la única calculadora específica para programadores que llegó a fabricar HP.
Era una especie de navaja suiza para navegar entre números enteros, diferentes bases numéricas y operaciones binarias. Permitía trabajar en hexadecimal, decimal, octal y binario, convertir entre bases, mover la «ventana» de visualización para ver enteros largos y ajustar el tamaño de palabra entre 1 y 64 bits. También podía hacer operaciones como desplazamientos, rotaciones, máscaras y lógica binaria, además del complemento a uno, complemento a dos y con enteros sin signo.
La máquina original tenía una pantalla LCD de 10 dígitos, entrada RPN (4+2 se escribía 4, 2, +) , un procesador HP especializado y hasta 203 bytes entre registros y programas. ¡Eran otros tiempos! Como curiosidad, un programa de ejemplo para calcular los factoriales entre 2 y 69 ocupaba solo 9 bytes. Bruto pero eficiente.
La nueva HP 16c Edición de Coleccionista mantiene el diseño y la filosofía de la original, pero añade mejoras modernas, como mayor velocidad y una programación más «refinada». HP y una empresa con licencia que se dedica este tipo de gadgets la tienen ahora mismo en preventa con descuento hasta julio.
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