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GPT-6 Astra descifra en dos días un mensaje criptográfico de la máquina Enigma de hace 85 años
Cuentan en Crypto Cellar Research cómo GPT-6 Astra ha descifrado en dos días el conocido como «mensaje MVUEH», enviado por el ejército alemán nazi el 10 de julio de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial. Según cuenta la historia, la estación de la división SS-Totenkopf lo recibió a las 17:30 y lo registró con el número 172.
Es sabido que tras la guerra se descifraron muchísimos de aquellos mensajes, a veces por entretenimiento o por probar nuevo software y métodos. Aunque el MVUEH se publicó en Internet en 2005, nadie había logrado resolverlo todavía. Un desarrollador de software Carter Leffen pidió a GPT-6 Carter Leffen que probara con alguno de los mensajes pendientes. Astra eligió este, lo relacionó con otro descifrado en 2017 y programó en Python y C++ sus propias herramientas para buscar la clave, incluyendo un simulador de máquina Enigma (!)
El mensaje original eran estas 82 letras:
ICRVSORMCCWQTATYEVFXDBZGGSNXWLPSYWZYTCBSWULRTBZCVGODVJUSLSOOMJQJZSXSEBZPEYMDNXJYTCQue se descifraba como [añadiendo espacios]:
BTTE UM ANGABE DES MARSQWEGES X BEFINDE MIQ IN X ROSENOW ROSENOW X SOFORT FUNKANTWORT X WASCHBBSCHY que, traducido al castellano sería algo así como
Por favor, indique la ruta de marcha. Me encuentro en Rosenow, Rosenow. Responda inmediatamente por radio. Waschbusch.La pista decisiva fue la repetición del texto ROSENOW ROSENOW. Weierud confirmó que la clave y el texto obtenido eran correctos. El mensaje conserva erratas, incluida «BTTE» por «BITTE». La clave además es distinta de las otras que se conocían para aquel día (eran cambiadas, no tan a menudo como se debería). También complicaron el trabajo varios errores al transcribir el criptograma y un cambio de posición del rotor izquierdo en la letra 72.
Astra encontró así, 85 años después de que fuera enviado, el enigmático mensaje en el que un tal Waschbusch pedía indicaciones para continuar la marcha. No sabemos si llegó a su destino o no.
(Vía Tom’s Hardware.)
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Adivinar números al estilo Fermi: un juego donde ganar o perder es cuestión de precisión
Daniel nos escribió para hablarnos de Cuánto Crees, un juego que ha creado y que es divertido, variado, rápido, ligero y sencillo. Tiene además la gracia de ser multijugador. Basta arrancar el juego en un teléfono móvil, escribir los nombres de los participantes e irlo pasando de mano en mano. Lo que hay que hacer es resolver problemas de Fermi, ese tipo de cuestiones triviales donde es mejor pensar cómo se calcula algo y aproximarlo que dar con el valor exacto.
Cada participante elige su cifra a ciegas mediante una rueda, apropiadamente, logarítmica. Gana quien más se acerque al valor correcto. No hace falta haberse aprendido una enciclopedia ni recordar todos esos datos de trivia como en otros juegos. Aquí se trata de estimar órdenes de magnitud y confiar en que el grado de disparate que escribas sea más razonable que el de los demás.
¿Cuántas burbujas hay en una botella de champán? ¿Cuántas veces parpadea una persona a lo largo del año? Son dos ejemplos de las 1.556 preguntas repartidas en 31 packs que incluye el juego ahora mismo. Se puede elegir con cuáles jugar, o… darlo todo. Lo interesante es decidir si la respuesta anda por los miles, los millones o más allá. Hay una excepción para las preguntas sobre años, porque con esa escala 1789 y 1989 quedaban prácticamente pegados. Doscientos años de historia merecían algo más de separación al elegir la respuesta.
También tiene su encanto cómo está construido el juego. Según su autor, cabe en una web estática de 550 KB, sin backend, cuentas, publicidad ni scripts para analíticas, y además funciona sin conexión.
Es un planteamiento más que apropiado para pasar un rato leyendo, calculando a ojímetro y comprobando quién lo afina mejor, mientras te echas unas risas. La dificultad está en entender las preguntas y preguntarse cómo calcular a ojo cantidades poco familiares. He visto preguntas que van desde cuántas ruedas tiene un autobús urbano a cuántos metros tiene un rollo de papel de cocina… No pueden ser más variadas.
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Hackers y ciberseguridad: un punto de encuentro para aprender de los que saben lo que tú no sabes
Una de las preguntas más típicas que nos han llegado siempre a Microsiervos es: «Quiero ser hacker, ¿qué tengo que hacer?» Así que hemos recibido con alegría un correo de Josué donde nos presenta Mundo Hacker, una comunidad gratuita de hacking y ciberseguridad en español que ya reúne a cientos de miembros y que cuenta con más de 12 canales activos.
La propuesta de Mundo Hacker es clara: aprender desde cero, sin pagar cursos ni demostrar que naciste sabiendo usar Linux. Josué creó el proyecto para organizar un poco todo esa información que está dispersa por ahí, incluyendo los tutoriales y cursos y las diversas comunidades en donde se puede preguntar para aprender (a ser posible, sin recibir collejas digitales).
El punto de encuentro está en un Discord, con contenidos sobre hacking ético, redes, pentesting, análisis de malware y búsqueda de vulnerabilidades. También hay retos de OSINT (investigación en fuentes abiertas) y CTF (desafíos en los que hay que resolver pruebas para encontrar una «bandera» digital, capture the flag).
Quienes prefieran aprender viendo cómo lo hacen otros pueden simplemente consultar las explicaciones de las soluciones de esos retos. La comunidad incluye además consejos e ideas según las especialidades, orientación sobre las certificaciones y un canal de empleo. Es algo de material con el que empezar con los primeros comandos como hace todo buen newbie y seguir profundizando según los intereses y conocimientos de cada cual.
Entre las herramientas del servidor hay un bot propio que permite consultar CVE, los avisos de vulnerabilidades conocidas, en tiempo real. También lo han hecho un poco gamificado, con niveles y rangos que recompensan la participación, además de proyectos y actividades para practicar junto a otras personas. Y es que no hay mejor zanahoria para un hacker que proponerle un reto y darle estrellitas virtuales cuando lo completa.
La web reúne toda la información del proyecto y los accesos a la comunidad, incluida una sección para recién llegados –gran idea– que es una buena guía. Según cuenta su creador, todo está creado por amor al arte… del hacking, en este caso.
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Vinilogy busca vinilos en tiendas independientes y los clasifica con esmero y buen criterio
En un mundo de streaming, Spotifys, Apple Music y CDs, los vinilos aguantan a pesar de todo. El caso es que recibimos un correo de Carlos, un profesional de la tecnología y comprador de vinilos desde hace años, para presentarnos Vinilogy, un buscador gratuito de vinilos en tiendas independientes de España, que permite localizarlos y comparar sus precios. Así de sencillo. Funciona rápido, funciona bien y los enlaces permiten llegar a los sitios en los que hacer las compras. Más directo y fácil, imposible.
Basta realizar una búsqueda o elegir una categoría para ver cómo funciona. Lo primero que se indica es si están disponibles directamente o bajo pedido, junto con el enlace a la tienda online. Según su creador, funciona sin publicidad, no vende nada, ni cobra comisiones. Su intención es simplemente acercar los compradores a las tiendas y también proporcionar a los visitantes artículos de quienes escriben sobre música. El directorio ya tiene unas veinte tiendas con buena parte de su catálogo incorporado.
¿Cómo funciona? El desarrollo combina entre bambalinas datos de Discogs y MusicBrainz con biografías de Wikipedia, catálogos comerciales y reseñas enlazadas a medios musicales españoles. Un megamix que funciona muy bien.
El catálogo se puede explorar por artista, estilo o precio, además de consultar las novedades y próximos lanzamientos, que sorprendentemente todavía los hay (tratándose de algo tan analógico). La lista de deseos permite guardar álbumes que todavía no están disponibles y recibir avisos cuando aparezcan. Otra función curiosa es comprobar qué discos de tu colección (puedes conectar la tuya de Discogs) tienes en CD pero existen también en vinilo, con información sobre dónde comprarlos. Una herramienta apropiada para quienes consideran razonable pagar otra vez por un disco que ya tienen en otro formato. Que cosas más raras se han visto.
Carlos aporta también algunas cifras de el gran análisis de precios que ha podido hacer a partir del catálogo completo: el precio promedio es de 27,99 euros, con una de cada siete ofertas por debajo de 20 euros. No hay mucha diferencia entre tiendas; el promedio es de unos tres euros para el mismo disco. Esto hace que sea importante comprobar los gastos de envío (y de qué edición concreta se trata) antes de comprar, porque puede haber diferencias mayores. Para esas cosas es difícil la automatización y hace falta el «ojo de coleccionista».
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El debate definitivo sobre las herramientas de software más odiadas por todo el mundo
¡Que arda Troya! Congratulémonos de la existencia de Most Hated Tools, que es exactamente lo que parece: un lugar donde votar qué software preferirías borrar de tu vida. La mecánica es deliciosamente miserable, como un Hot or Not? pero del software. Y en negativo. Aparecen dos aplicaciones enfrentadas y hay que elegir cuál merece ser arrojada al vertedero de la basura, a esa charca inmunda de la que nunca debió salir para instalarse.
El sistema es tan sencillo como cruel: va mostrando enfrentamientos y tras el pulgar arriba o abajo calcula para cada contendiente un delete rate o porcentaje de veces que alguien lo mandaría al cadalso. No hace falta registrarse, y la propia web avisa de que el resultado es completamente acientífico, como debe ser, aunque los votos están limitados por navegador. A estas alturas ya lleva más de 18.000 votos, suficientes como para confirmar que el odio informático podría ser una auténtica fuente de energía renovable.
El ranking debería hacer ver a algunas empresas que ese «software estrella» que alguien decidió que era imprescindible para trabajar en realidad consigue que trabajar resulte más difícil. Hay todo tipo de herramientas corporativas y aplicaciones de «productividad» (el Top #1 del odio es Microsoft Teams), de comunicación, desarrollo (Oracle, #2, SAP #7) y ofimática (Word, Powerpoint…) por no hablar de clásicos odiables como Windows Update, AWS Console y redes sociales mierder como LinkedIn, o una buena representación de la IA más casposa (Siri, Grok, Meta AI). Todas compitiendo por descubrir cuál provoca antes el deseo de cerrar el portátil y dedicarse profesionalmente a cuidar cabras.
Cada duelo tiene una crueldad especial porque obliga a escoger. Es como preguntar si prefieres pisar una pieza de Lego descalzo o ajustarle la hora al horno de casa de la abuela el día de Nochebuena, porque «tú que eres informático…» Lo mejor es que este entretenimiento no pretende extraer conclusiones profundas ni convertir el cabreo colectivo en una sesuda encuesta de experiencia de usuario. Es puro desahogo digital: votar, añorar verlos a todo ese software arder en el infierno, algunos vuelta-y-vuelta, y pasar al siguiente enfrentamiento.
Es una especie de Champions League donde todos los equipos juegan fatal y el trofeo debería ser una desinstalación silenciosa no olvidando ni un fichero sin planchar con ceros. Y es que aunque en Internet se han inventado innumerables sistemas para puntuar el software con estrellas, recomendaciones y diplomacia aquí la máxima distinción que puede recibir un software es que alguien decida que prefiere conservarla, visto lo visto.
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La vida en 30.000 días, en forma de cuadraditos, con cuenta atrás ajustable con buenos hábitos y costumbres
Me encantan los experimentos como Your Life in Days, que convierten la vida humana en fríos números y, en este caso, en una representación en forma de cuadrícula: una fila por año y una celda por día. La premisa es sencilla y podría decirse que un poco inquietante: una vida de promedio son unos «30.000 cuadraditos» (días), algo más de 82 años. ¿Se puede alargar? ¿Qué es lo que la acorta? ¿Cuántos días de vida ganas por cada kilo que adelgazas?
Para afinar los cálculos hay que introducir la fecha de nacimiento, el sexo y el país, con lo que la aplicación consulta las tablas de mortalidad públicas, que son las mismas que usan las aseguradoras, para puede calcular cuánto has vivido y cuánto te queda según esos datos. Es una esperanza de vida proyectada gráficamente.
La visualización puede cambiarse a días, semanas o meses, y mágicamente verla en forma de algunos datos curiosos, del estilo de cuántos veranos, sábados, Navidades o temporadas de esquí te quedan (aprox), cuántos días de cuidar niños hasta que sean mayores de edad, o cuántos libros podrías leer a un ritmo normal (no a velocidad RoRo).
¡Ojocuidao! Todo esto hay que tomárselo como una estimación lúdica, no como una predicción médica, obviamente. De hecho es sabido que más del 50% de la longevidad depende de la herencia genética, así de random es.
Sobre los cálculos se aplican ciertos ajustes que se pueden introducir en los diversos apartados: altura, peso, frecuencia cardiaca en reposo, ejercicio, horas de sueño, consumo de alcohol, dieta, tabaco, estrés… Incluso tiene en cuenta lo que se sabe sobre cómo afectan las relaciones personales, los amigos, la situación económica e incluso las mascotas. [Todos los datos se guardan localmente en el navegador y no se envían al servidor, explica el autor.]
A mi me ha hecho gracia ver cómo por cada kilo que adelgazas puedes alargar unos dos meses la vida, lo cual podría decirse que no está mal. Pero también se pueden dejar adicciones como el trabajo (un año), el café o el doomscrolling* (unos 6 meses cada uno). Y mejor aún dejar las drogas recreativas, que suponen unos tres años de vida (!) También tener un perro ayuda (te alarga la vida un año, supongo que por el ejercicio y la compañía) mientras que un gato te la alarga sólo tres meses. También es divertido poner a tope todos los diales de malos hábitos (alcoholismo, drogas, falta de ejercicio, bebidas energéticas, ludopatía, estrés máximo…) y ver cómo puedes hacer que te queden 3, 2, 1… días de vida (!!!)
La idea recuerda mucho a Your Life in Weeks, otro proyecto del que hablamos hace tiempo, basado a su vez en la conocida visualización de Tim Urban: allí cada cuadradito era una semana y podían anotarse acontecimientos personales.
En fin: todo se resume en que la vida puede verse como aproximadamente 30.000 cuadraditos, que dicho así pueden parecer muchísimos… Hasta que ves coloreados todos los que ya has «gastado», ¡glups!
§
* Bonus: Recordé que tenía por ahí un correo en el que nos comentaban de la existencia de Ticket de Doomscroll, otra simpática mini aplicación que hace un cálculo rápido de cuántos años puedes perder según cuántas horas dediques al día a scroll con el dedito en la pantalla del móvil. Imaginemos tres horas en total a lo largo del día, que puede que sea una cifra «conservadora» para muchas personas:
¡Glups²!
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Un Cray-1 vuelve a la vida en Extremadura gracias a 30 Mac Mini
El Museo de Historia de la Computación de Majadas de Tiétar (Cáceres) ha reconstruido una réplica a tamaño real del mítico Cray-1, presentado originalmente en 1976. Las fotos dan una buena idea de lo espectacular que resulta la réplica, pero más peculiar es incluso lo que hay dentro: 30 Mac Mini de 2012, con 64 núcleos que suman una potencia conjunta de 1,5 teraFLOPS. Todo funciona como un cluster mediante UNIX.
En el proyecto llevan trabajando más de un año y medio. Es un mix de recreación histórica, ingeniería y reutilización tecnológica, entre otras cosas. La característica estructura de «asientos en C» del Cray-1 está recreada con bastante detalle, aunque en vez del rojo, azul o amarillo que solemos ver en las fotos históricas aquí luce los colores verde, blanco y negro de Extremadura (buen guiño a la región).
Los 30 Mac mini trabajan como un sistema de computación distribuida real. Está refrigerado mediante convección y cuenta con soportes de aluminio y un chasis metálico. Junto a la máquina también han replicado un terminal de control estilo vintage con tres pantallas, desde el que también pueden manejarse dos Cray CX1 auténticos de 2004 que también conserva el museo. La elección de los Mac tiene además cierto sentido histórico: Apple y el Cray-1 nacieron en 1976, de modo que en 2026 ambos cumplen 50 años. Algo llamativo: es un equipo sumamente silencioso, a diferencia de lo ruidosos que resultaban los centros de datos de hace décadas.
El invento encaja perfectamente en este espléndido museo, que ya visitamos y recorrimos en Microsiervos el año pasado. Es una gigantesca nave de 1.400 m² con más de 800 ordenadores de todas las épocas, muchos restaurados y funcionando. [Hice un álbum de fotos del museo, que es muy fotogénico.]
Presentación al públicoLa presentación pública del Cray-1 será mañana sábado 26 de septiembre a las 11:30, por si a alguien le pilla bien para acercarse a verlo verlo. Además de eso, el sábado 3 de octubre, Carlos Izquierdo, director del museo, hablará también del proyecto en un encuentro del Museo Piamontés de Informática en Turín, conectándose en directo con la máquina desde Italia.
Es increíble que, cincuenta años después, un armatoste como era el Cray-1 vuelva a funcionar, aunque sea con un «alma» renovada, esta vez gracias a 30 pequeños Mac que, en 1976, habrían parecido ciencia ficción.
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Jornada de la Via 0 a Vilanova i la Geltrú
El proper dilluns 12 d’octubre de 2026 d’11:00 a 13:45 i de 16:30 a 19:45 els Amics del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú – AFEVI celebraran al circuit del Parc de Ribes Roges la seva jornada de la Via 0 a favor de l’Economat.
Un álbum de las fotos más importantes de todos los tiempos
. El empalme del último raíl del tren en Utah (1869) / Andrew J. Russell / Biblioteca dela Universidad de Yale" title="«El Este y el Oeste dándose la mano». El empalme del último raíl del tren en Utah (1869) / Andrew J. Russell / Biblioteca dela Universidad de Yale">«El Este y el Oeste dándose la mano». El empalme del último raíl del tren en Utah (1869)
Andrew J. Russell / Biblioteca dela Universidad de Yale
Andaba cotilleando estos días las fotos del Hombre que cae, a raíz del aniversario del 11-S y aquel magnífico artículo de Tom Jund para Esquire, cuando me topé con esta interesante lista de fotografías históricas consideradas «las más importantes» por diversas razones: la técnica, el momento que plasmaron, la forma con que captaron una época o un suceso o porque recibieron innumerables premios y reconocimientos, incluyendo premios Pulitzer. Nota: aunque las hay de todo el mundo, son todas un poco americanadas, porque con estas cosas ya se sabe.
Las hay en blanco y negro, color, y casi todas están restauradas en cuanto a defectos, marcas, rayaduras, brillo y contraste; nada de inteligencia artificial. Muchas se pueden ver y descargar directamente desde Wikipedia o Wikimedia Commons, porque son de dominio público por antiguas. Eso sí: a medida que pasan los años se nota la losa del copyright porque aparecen referenciadas pero solo con enlaces a otras webs donde se pueden ver en baja resolución, con marcas de agua y de aquella manera, con los estorbos habituales.
Una selección geek del álbum de fotografíasDe todas estas icónicas fotografías, una buena selección geek podría ser esta:
- Vista desde la ventana en Le Gras (Nicéphore Niépce, 1827). Se considera primera la fotografía permanente: química, captada de forma óptica con una cámara oscura, mediante una exposición de varias horas. Podría decirse que fue el nacimiento de un nuevo medio tecnológico.
- El caballo en movimiento (Edward Muybridge, 1878). Cuenta la historia que contrataron al fotógrafo para demostrar si los caballos al galope tenían en algún momento las cuatro patas en el aire. La respuesta fue que sí. Usó la llamada electrofotografía automática, con tomas de entre 6 y 12 fotogramas por segundo. Muybridge inventaría luego el zoopraxiscopio, para animaciones, y de ahí a las películas flexibles y los proyectores cinematográficos sólo había un paso.
- La mano de Anna Bertha Röntgen (Wilhelm Röntgen, 1895). La primera radiografía de rayos X, tomada por su propio descubridor, que muestra la mano de su esposa con un anillo. Abrió todo un campo a los diagnósticos médicos modernos.
- El primer vuelo (John T. Daniels, 1903). Cómo no, probablemente la mejor foto del ramo del aerotrastorno. El despegue del Wright Flyer de los hermanos Wright, fotografiando lo que fue el primer vuelo controlado y motorizado.
- Salida de la Tierra (William Anders, Apolo 8, 1968). Otro clásico de la exploración espacial: la Tierra elevándose sobre el horizonte lunar. Tan bella que podría generar concienciación planetaria.
También hay muchas otras menos geeks pero más históricas y reconocibles: la llegada de Amundsen al polo Sur (1911), el Almuerzo en lo alto de un rascacielos (1932), la del Monstruo del Lago Ness fotografiado por Robert Wilson (1934, fake), la Madre migrante (1936), varias del Día-D en Normandía (1944), la del Alzando la bandera en Iwo Jima (1945, que fue la segunda bandera en izarse, no la primera), las de los campos de concentración nazis (1945), de las Bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki (1945) y del Día de la victoria (1945). También hay retratos de Albert Einstein (1951), Marilyn Monroe (1954) y del Che Guevara (1960). Y están el Salto a la libertad del soldado alemán escapando a través del muro de Berlín del Oeste al Este y Martin Luther King Jr. en el discurso «Yo tengo un sueño».
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