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La realidad detrás del Ozempic y el Gewovy, los «famosos» medicamentos para la diabetes y para perder peso
Me gustó mucho cómo La Hiperactina explicó la ciencia que hay detrás del Ozempic, más que nada porque su tono divulgativo me parece absolutamente ideal (por no hablar de sus comillas aereas. Desde 2017, fecha en que se aprobó para adultos en Estados Unidos, el Ozempic (nombre comercial de la semaglutida) ha sido uno de los médicamente más mitificados y comentados, por su famoso «efecto colateral* adelgazante» que va más allá del puro tratamiento de la diabetes tipo 2.
El caso es que mucha gente lo considera un auténtico «milagro para perder peso», lo que lo hizo popular entre el famoseo, aunque pocas veces con datos confirmados, incluyendo a Elon Musk (y que se sepa no es diabético) que lo tuiteó.
Hormonas para ayudar a diabéticos y de paso saciar el apetitoTal y como cuenta la Hiperactina, el Ozempic imita a la hormona GLP-1, que además de ayudar a liberar insulina reduce el apetito al aumentar la sensación de saciedad. En 2018 ya se recetaba en países como España: un pinchacito semanal y arreando. La pérdida de peso es notable, según ensayos clínicos de alrededor del 12% del peso corporal, lo que reduce entre un 5 y un 10% el riesgo cardiovascular, dejando todo un tipito si se acompaña de una dieta y ejercicio adecuados.
En España Ozempic se aprobó en 2018. Por comparar, en Estados Unidos la dosis mensual se vende a 350 dólares; en España su precio son unos 128 euros y sólo se dispensa con receta médica, para diabéticos Tipo 2 con un IMC ≥ 30. Esto hace que si lo receta el Sistema Nacional de Salud la dosis mensual salga por unos 4 euros. En 2021 la FDA estadounidense aprobó Wegovy, que es otro medicamento con el mismo fundamento, pero diseñado más para el sobrepeso y la obesidad. En España no empezó a venderse hasta mayo de 2024. También se administra una vez por semana.
Efectos secundariosPero, ¡ojo cuidao! No todo es tan bello como lo pintan. Se sabe que estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, normalmente digestivos: náuseas, diarrea y vómitos. A veces pueden provocar hipoglucemia (bajadas bruscas del azúcar en sangre) y, en casos menos frecuentes, incluso pancreatitis aguda. El Wegovy además tiene «efecto rebote»: cuando se deja de tomar se recupera peso. Todo esto hace que haya que vigilar especialmente todas estas complicaciones según se avanza en el tratamiento y nunca, nunca, tomarlos sin supervisión médica.
Una curiosidad es que debido a su popularidad en Estados Unidos hubo tal demanda que se produjo cierto desabastecimiento de Ozempic, lo cual perjudicó a los pacientes con diabetes de tipo 2, que era para quienes estaba pensado en principio.
La realidad científica es que funcionan y están aprobados por las más importantes agencias de medicamentos. Pero también es cierto que no son un juguete ni algo banal, ni una solución que no tenga efectos secundarios. Así que, como explica la Hiperactina, mejor andarse con pies de plomo, que la salud es demasiado importante como para jugársela por modas de los famosos o aspectos puramente estéticos.
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Dicho esto, estoy seguro que recomendaremos más vídeos de La Hiperactina en el futuro porque como digo están muy bien documentados, el tono divulgativo es conciso y claro, y da respuestas a muchas preguntas corrientes. ¿Hemos curado el cáncer de páncreas? (No). ¿Y qué hay de Bryan Johnson, el millonario que no quiere envejecer? (Lo mismo de siempre: que hay que dormir, comer bien y hacer ejercicio, pero como está forrado lo hace envuelto en humo premium, pastillas caras y numeritos llamativos.) Otro reciente que me ha gustado es ¿Funciona la luz roja? donde explica que en la mayoría de los casos no funciona o es muy dudoso que lo haga, aunque hay algunas circunstancias en las que puede funcionar (pero no con los cacharros de 10 euros que se suelen comprar en AliExpress o Amazon, claro).
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* Otro archipopular medicamento con origen en un «efecto colateral beneficioso» es la Viagra, que proviene de las investigaciones de un fármaco para la angina de pecho y otros problemas cardiovasculares, en el que se observó el curioso efecto de que facilitaba la erección. ¿Facilita la erección? ¡Aquí hay negocio! Debieron pensar los de Pfizer. Y el resto es historia.





