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El Congreso de los Estados Unidos salva el presupuesto de la NASA de los brutales recortes de la administración Trump
Esta semana, en una de esas rarísimas ocasiones en las que demócratas y republicanos se ponen de acuerdo y, de forma aún más poco habitual, los segundos tuvieron los redaños de oponerse a los deseos del amado líder naranja, el Congreso de los Estados Unidos ha salvado el presupuesto de la NASA de los brutales recortes que le quería imponer la administración Trump.
Así, dan a la agencia 24.440 millones de dólares, lo que supone una reducción de un 1,7 % en cifras absolutas respecto al del año pasado. Lo que es una noticia magnífica teniendo en cuenta que la propuesta de la administración Trump era recortar el presupuesto en un 24 % en general. Y en concreto la división de ciencia de la NASA se llevaba un recorte de un 47 %, que ahora se queda en un uno por ciento.
Además de esto la famosa One Big Beautiful Bill Act, el proyecto legislativo estrella aprobado por la administración Trump este pasado verano, incluye 10.000 millones de dólares para la NASA a lo largo de los próximos seis años, con lo que al final la agencia dispone de 27.530 millones de dólares para 2026.
Así que, teniendo en cuenta la inflación, es el más alto en las últimas tres décadas. Aunque, de todos modos, no quiere decir que la agencia «nade en la ambulancia», como diría el ínclito Caneda, porque a todos los efectos el presupuesto de la agencia lleva años siendo plano, lo que le permite mantenerse pero no le da mucho margen de crecimiento.
Además el Congreso ha tenido la precaución de redactar la propuesta de tal forma que la administración Trump no puede recurrir al truco de considerar que las cantidades consignadas no son máximos de gasto sino mínimos, con lo que tendrán que darle al menos esos importes.
Con todo esto se salvan de la quema misiones como Davinci+, Veritas, OSIRIS-APEX, New Horizons, Juno, Mars Odyssey, MAVEN, el observatorio Chandra, o colaboraciones con otras agencias como las de las misiones EnVision, Rosalind Franklin o LISA, que en la propuesta de la Casa Blanca habían sido canceladas.
Impresión artística de Davinci+ durante su descenso hacia la superficie de Venus – NASA
Muchas de ellas son misiones que llevan años en funcionamiento, con lo que mantenerlas en servicio cuesta realmente muy poco dinero a la escala del presupuesto de la NASA. Otras, como Davinci+ o Veritas, están todavía en desarrollo y necesitan inversiones más grandes.
La que no lo ha conseguido es la misión de retorno de muestras de Marte, que a todos los efectos ha sido cancelada.
Queda ahora que el presidente Trump firme el nuevo presupuesto, algo que se espera que haga. Claro que Trump es especialista en no hacer lo que se espera de él. Una vez firmado Jared Isaacman, el flamante nuevo director de la agencia, y su equipo tienen 45 días para elaborar un plan para invertir estos fondos de aquí hasta el 30 de septiembre de 2026.
El dinero, de todos modos, con ser importante, no es el único problema al que se enfrenta la NASA. Y es que no hay que olvidar que en este primer año del segundo mandato de Trump ha sido tremebundo para la plantilla, pues se han producido numerosos despidos y renuncias más o menos –más bien menos– voluntarias.
Y eso también es un gran desafío para Isaacman. Aunque está en ello: en una directiva publicada hace unos días y enviada a todo el personal titulada Workforce Directive: Recognize, Reward, Inspire, ha dado órdenes de implementar una serie de acciones que espera que permitan a la agencia tener «una plantilla con talento, inspirada y centrada en la misión». De ahí lo de reconocer y recompensar el buen trabajo del título, Directiva sobre la fuerza laboral: Reconocer, recompensar, inspirar.
En esta línea también ha pagado de su propio bolsillo dónuts y café para el personal del Centro Marshall durante una visita que hizo estos días. 6.000 dónuts y sus correspondientes cafés, ahí es nada. Eso también parece inspirador.
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SETI@home: más de dos décadas de trabajo, 12.000 millones de indicios y 100 señales que se han estado investigando en el FAST de China
Han pasado 21 años desde que en 1999 los investigadores de Berkeley pusieran en marcha SETI@Home (Seti at home) una iniciativa tan ingeniosa como interesante para la búsqueda de inteligencia extraterrestre usando la potencia de computación distribuida en los hogares de millones de voluntarios.
Aunque ya no funciona desde 2020, un artículo publicado en la web de la universidad hace un repaso a aquella historia y a su estado actual. Recordemos cómo funcionaba SETI@Home:
- Berkeley creó una plataforma distribuida llamada BOINC.
- La gente descargaba una pequeña aplicación (SETI@Home) para sus ordenadores personales (Mac, Windows, Linux…) que actuaba cuando se ponía en marcha el salvapantallas.
- La aplicación solicitaba un trabajo que hacer a la plataforma. Lo recibía, realizaba sus cálculos y devolvía los resultados. Si no acababa el trabajo, ese bloque quedaba se ignoraba y otra máquina podía solicitarlo de nuevo.
- Los datos examinadas procedían del radiotelescopio de Arecibo, que había rastreado el cielo y grabado señales procedentes de los confines del cosmos, ruido de fondo en su mayor parte.
- Al procesar esas señales mediante diversas técnicas pudiera suceder que se encontrara una señal candidata de calidad, de más energía, o que mostrara ciertos patrones o datos sugiriendo un origen artificial.
Se pensó que tal vez 50.000 «pirados» instalarían el software para probar suerte. Pero el asunto se popularizó y durante los siguientes años millones de personas cedieron tiempo de cálculo de sus PCs para procesar las observaciones de Arecibo. El resultado: unos 12.000 millones de detecciones iniciales, normalmente picos de energía en frecuencias concretas del cielo. Tras 10 años adicionales de análisis usando todo tipo de técnicas, ese volumen se redujo a alrededor de un millón de señales candidatas. Finalmente, se buscó la crème de la crème y se llegó a 100 señales muy interesantes y un poco inexplicables, que sin duda merecían una nueva observación directa.
En los últimos años esas 100 señales candidatas han sido reobservadas con el gigantesco radiotelescopio chino FAST, que cuenta con una antena con una capacidad receptora 8 veces mayor que la de Arecibo. Examinaron cada punto clave del cielo durante unos 15 minutos para comprobar si las señales se repetían, algo básico para descartar interferencias terrestres y de satélites.
Nadie apostó su dinero a favor de los E.T.s, y que sepamos todavía no ha aparecido, pero los resultados, que se han publicado en The Astronomical Journal dan algunas pistas sobre lo que se puede detectar. Por ejemplo, si se hubieran encontrado transmisiones por encima de cierta potencia en las regiones observadas, SETI@home las habría detectado. Esta segunda vida del proyecto también ha servido para identificar problemas en los métodos clásicos de búsqueda, especialmente en la eliminación de interferencias de radio procedentes de satélites, emisiones terrestres o incluso de electrodomésticos.
En el plano técnico, SETI@home fue todo un pionero en el uso masivo de computación distribuida. Se calculó que se pudieron analizar datos multiplicando por 10.000 la carga de cálculo habitual en otros proyectos SETI.
Y aunque no ha aparecido E.T. de forma concluyente, SETI@home deja un legado claro: ha sido una de las búsquedas de señales más sensibles y potentes jamás realizadas sobre grandes porciones del cielo. También ha demostrado que la ciencia ciudadana, cuando está bien organizada, puede producir resultados científicos reales a escala planetaria. Todos los que participaron merecen la enhorabuena.
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Tiled.art: un recorrido interactivo por una colección de teselaciones al estilo Escher
Es difícil no quedarse un rato embobado viendo las animaciones de las teselaciones de Tiled.art, un proyecto web que combina arte, matemáticas y tecnología para explorar, entender y crear teselaciones artísticas. Si parecen obras de M.C. Escher es porque la inspiración está ahí, tal y como reconoce su creador.
El sitio web es toda una plataforma dedicada al arte de las teselaciones: figuras que encajan consigo mismas sin dejar huecos ni solaparse, rellenando el plano de forma perfecta. La tradición moderna de este arte arranca con M. C. Escher, cuya obra inspiró a generaciones de artistas y sirve aquí como punto de partida.
En total hay unas 725 obras creadas por artistas de todo el mundo, de las cuales 119 tienen incluso formato de animaciones que revelan su estructura geométrica subyacente, tal y como puede verse en la portada del sitio.
Estas obras se basan en 35 tipos distintos de simetría, todas con dos propiedades clave: usar una única pieza básica reconocible y simetría traslacional, lo que significa que el patrón puede desplazarse en línea recta y seguir siendo idéntico. Además de la galería, Tiled.art ofrece herramientas didácticas y creativas; cada obra incluye además explicaciones sobre cómo se construye y las secciones dedicadas a las simetrías presentan tutoriales paso a paso, diagramas interactivos y sistemas de clasificación.
Hay incluso un editor integrado que permite crear teselaciones propias manteniendo las piezas encajadas automáticamente, con la opción de añadir detalles mediante herramientas de dibujo.
El creador de Tiled.art, Rick Mohr, dedicó tres años a tener todo listo, así que bien merece un aplauso. Escher estaría orgulloso.
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