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Un paraguas volador autónomo, algo con GPS y hélices que no podría inventar ni Mary Poppins
John Tse es un maker que en su canal de YouTube I Build Stuff hace cosas de científico loco. En este vídeo cuenta cómo decidió mejorar su viejo paraguas volador de 2024 haciéndolo más fiable, plegable, autónomo y, por lo visto, ideal para aumentar las probabilidades de que si se usa en un día de tormenta eléctrica te caiga un rayo con total precisión justo encima de la cabeza.
Para no probarlo todo directamente con un paraguas gigante, primero montó un cuadricóptero de pruebas con su placa controladora de vuelo, GPS, receptor y cámara usando una Raspberry Pi. Con esto el dron ya podía localizar su cabeza en tiempo real. Pero lo que parecía una configuración «fácil» acabó llevándole 16 días: diagramas confusos, procrastinación, soldaduras a medianoche y errores raros como para que el proyecto pareciera patrocinado por los laboratorios de «Doc» Emmet Brown.
Un paraguas con cuatro brazos… y mucha pacienciaLa parte física consistía en añadir 4 hélices al paraguas mediante una estructura plegable construida con bisagras, gomas, cableado y piezas impresas en 3D. Y, eso sí, con nylon reforzado con fibra de carbono. El resultado es un dron que se pliega más o menos como un trípode, lo cual no elimina el detalle no menor de que aquello hace el ruido de un enjambre de abejas cabreadas.
Entre fallos, componentes y piezas que no terminaban de funcionar y varias fases de «ya si eso lo acabaré la semana que viene» tardó 358 días en completarlo desde que arrancó el proyecto (a añadir a una idea que venía de 3 años atrás). Pero el paraguas consiguió seguir a su dueño, volar de forma autónoma y hasta funcionar con lluvia fuerte.
El invento no es perfecto, ni silencioso, ni probablemente recomendable cerca de aeropuertos, cables, tormentas eléctricas, niños, perros, peatones, árboles, fuentes, abuelas o seres vivos en general. Pero como demostración de ingeniería absurda y perseverancia ha demostrado ser todo un milagro meteorológico.
(Vía Designboom.)
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Cruce de cables: los móviles Android como alerta temprana de terremotos. Como llevar un sismómetro en el bolsillo
A raíz de los recientes acontecimientos acerca de los terremotos de Venezuela, en el último programa de Cruce de cables (RNE) estuve charlando con David Sierra sobre el sistema de alerta temprana de terremotos en los móviles Android. Es un sistema que no es nuevo (data de 2020) y que muestra que a veces el ingenio supera a los medios oficiales en cuanto a practicidad.
- Los móviles Android como alerta temprana de terremotos: como llevar un sismómetro en el bolsillo [A partir de 19:00].
Los terremotos, como el reciente de Venezuela, son terribles sobre todo por lo impredecibles: nunca se sabe cuándo puede llegar el desastre y que se abra la tierra. Pero existe una función de Android desarrollada por Google, llamada Android Earthquake Alerts, que convierte los móviles en pequeños detectores de vibraciones capaces de alertar de la llegada de un terremoto. Aunque suena un poco a ciencia ficción doméstica, este invento es algo que funciona con un componente bastante mundano: el acelerómetro del móvil, ese pequeño componente que se usa para detectar su orientación física y sirve, por ejemplo, para cambiar de orientación vertical a horizontal y viceversa.
¿Cómo funciona este «sismómetro de bolsillo»?De hacer los cálculos entre bambalinas se encargan los servidores de Google y millones de teléfonos móviles de la gente, que forman una especie de «red distribuida». La teoría es que si muchos teléfonos de una misma zona notan vibraciones parecidas a lo que son las primeras ondas de un terremoto (llamadas ondas P o primarias), mandan una señal con su ubicación; Google cruza esos datos y, si el patrón encaja, envía una alerta a quienes están en la zona en que se va a notar la sacudida. No es una predicción (porque eso sigue siendo un «unicornio geológico»): es una detección muy rápida con posibilidad de aviso anticipado.
En algunos lugares de Estados Unidos el sistema se combina con ShakeAlert, una red de 1.675 sensores sísmicos más profesional y fiable. Fuera de esas zonas, como en Venezuela y el resto de países, se usa «a lo MacGyver» esa otra especie de «inteligencia colectiva». Hay más de 2.000 millones de teléfonos Android repartidos por el mundo actuando como mini-sismómetros de bolsillo.
Se investigan estos sistemas sin parar. A través de SMS, alertas e incluso correo se pueden recibir avisos de maremotos (tsunamis), normalmente emitidos por las autoridades sismográficas de cada país. Se pueden analizar los movimientos en las estaciones fijas de GPS en tierra, en sensores submarinos y en boyas. Google, y también Red Eléctrica y otras empresas, han probado a analizar las vibraciones en los cables de fibra óptica que hay bajo el mar, donde las vibraciones a veces muestran correlación con los terremotos.
Análisis meticuloso, alertas precisasLa clave física está en que las ondas sísmicas no son todas iguales. Las primeras, llamadas ondas P, llegan antes y suelen ser menos destructivas. Las ondas S, en cambio, son superficiales y llegan algo más tarde; esas son las peligrosas.
Las alertas en Android se envían para terremotos de magnitud 4,5 o superior y hay dos niveles: el primero es el aviso de «Estate preparado» que respeta en el móvil el volumen, las notificaciones y el modo «no molestar» (así que no «saltan»). Luego está el aviso «¡Actúa ya!» que es el serio: llega si se espera una sacudida moderada o fuerte, de magnitud 5 o más. Esta enciende la pantalla, reproduce un sonido alto de alerta y puede pasar por alto incluso el modo «no molestar», así que se hace llamativa aunque estés en el cine o en una reunión. Al tocar la notificación aparecen algunas instrucciones básicas: agacharse, cubrirse, sujetarse, ponerse calzado, revisar el gas o evitar los edificios dañados.
En el caso de Venezuela millones de móviles Android recibieron una alerta a las 18:04, segundos antes de que se sintieran dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5. Para algunas personas fueron solo 3, 5 ó 10 segundos, pero ese margen puede ser suficiente para apartarse de una ventana, no meterse en un ascensor, salir de una zona peligrosa o simplemente entender lo que está ocurriendo y se viene.
Cómo activar las alertas tempranas en el móvil¿Cómo se configura el móvil? Es fácil, en ajustes tecleando «terremotos» o, según el móvil y versión de Android:
- Ajustes → Seguridad y emergencias → Alertas de terremotos.
- Ajustes → Ubicación → Servicios de ubicación → Alertas de terremotos.
- Ajustes → Seguridad y emergencias → Alertas de emergencia inalámbricas.
Hay que tener activada la ubicación («de precisión», si aparece) y que en ese momento haya wifi o datos móviles, además obviamente de que tenga batería, cobertura, etc.
¿Y quienes tienen un iPhone? Aunque quienes usan los móviles de Apple pueden recibir alertas de emergencia, incluyendo terremotos y maremotos, sólo lo hacen retransmitiendo datos de «fuentes oficiales» (como el ES-Alert español) así que no son tan ágiles como el de Google. Hay apps para conectarse al ShakeAlert en algunas regiones de Estados Unidos y en Japón, pero nada como lo de Google a nivel global y distribuido.
¿Cómo se evita que una alerta temprana genere pánico en vez de una reacción útil? ¿Cuántas «falsas alertas» podríamos aceptar? El sistema se basa en datos estadísticos, de modo que es difícil que haya falsas alertas; en más de 1.200 pruebas tan solo hubo 3 avisos falsos (0,2%). Los valores que disparan la alerta (magnitud 4,5, 5, etcétera) están diseñados para maximizar los avisos útiles y minimizar las falsas alertas.
¿Qué otras aplicaciones tiene este sistema? Aunque avise tan solo unos pocos segundos antes de que se noten los efectos de un terremoto, este sistema podría actuar de forma automática deteniendo ascensores, cerrando válvulas de gas, reduciendo la velocidad de los trenes o haciendo sonar avisos en colegios, aeropuertos o estaciones. Esto de momento no se ha puesto en marcha pero es una idea que parece el camino lógico cuando se estudie más a fondo lo que sucede en esos terribles momentos.
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Fe de erratas: Al mencionar la velocidad de las ondas P dije «6 ó 7 km/h» cuando en realidad son km/s, del mismo modo que las S viajan a «3 ó 4 km/s» (ahí lo dije bien.)
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El firmamento versión 2.0 es mucho más brillante, menos útil y definitivamente más feo
Según un estudio del Observatorio Europeo Austral (ESO), las propuestas actuales para subir satélites a la denominada «órbita baja» empiezan empezando a salirse de madre. Las empresas quieren lanzar más de 1,7 millones de satélites, cuando desde 2019 la cifra de satélites en órbita ha llegado ya a 14.000 (32.000 si se cuentan «satélites muertos» y otra basura espacial).
El astrónomo Olivier Hainaut calcula en su estudio Large or bright satellite constellations: Effects on observations, including background sky brightness que, para no impedir la astronomía desde tierra, el límite razonable debería rondar los 100.000 satélites y que brillaran menos de la magnitud visual 7, es decir, que fuera invisibles a simple vista incluso en los cielos más oscuros.
Para situarlo en contexto, a causa del brillo de la megaconstelación StarLink de SpaceX, algunas imágenes del Very Large Telescope de Chile podrían perder hasta un 28% del campo de visión apenas 2 horas después del anochecer.
Pero el caso más llamativo es quizá el de Reflect Orbital, una startup que quiere poner en órbita satélites-espejo para enviar luz solar de noche sobre zonas de al menos 5 kilómetros de ancho. Suena un poco WTF, pero así están las cosas. Su descerebrado plan es empezar con un prototipo este mismo año y llegar a 50.000 satélites en 2035. Según las simulaciones, una constelación completa de este tipo podría hacer que el cielo nocturno fuera entre 3 y 4 veces más brillante. ¿Suena algo cafre? Pues si uno de esos satélites apuntara directamente a un observador, lo vería 4 veces más brillante que la Luna llena.
Para la astronomía óptica esto ya no es cosa de unas pocas «rayas molestas» en las fotos: es la diferencia entre que el cielo nocturno siga siendo observable o no.
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Los zanagramas hacen que encontrar las palabras ocultas sea todo un verdadero rompecabezas
Estos juegos, llamados Zanagramas consisten en formar palabras uniendo las letras que aparecen en el tablero. Basta arrastrar el ratón o el dedo, pero hay que seguir los caminos indicados. Lo mejor es que está disponible en español, además del inglés original.
El mínimo de letras para las palabras son 4, y además las hay de dos tipos: las palabras que hay que encontrar y las palabras bonus que son aquellas menos comunes, coloquiales o de jerga (incluyendo palabrotas) que se dan por válidas pero no puntúan.
El contador muestra cuántas palabras hay que encontrar, y va bajando según aciertas. Pero, la verdad, fácil no es, aunque lo parece. Muchas veces te atascas o empecinas con las letras de una zona y es que no hay manera. Otras veces es fácil encontrar palabras aunque hay que usar formas verbales o giros realmente raros.
Además del juego en sí, que es el clásico «reto diario» hay alguna otra opción, como el modo oscuro o acceder a retos anteriores. Da para un buen rato y además pica bastante por la dificultad que tiene.
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Footfal de Larry Niven y Jerry Pournelle, para muchos la mejor novela sobre una invasión alienígena; para mí un choteo
Footfall. Por Larry Niven y Jerry Pournelle. Spectrum Literary Agency, Inc., 19 de abril de 2016. 609 páginas.
Varios telescopios detectan un objeto que se está aproximando a la Tierra. Pero las características de su desplazamiento pronto dejan claro que lo hace con propulsión propia. Así que tiene que ser una nave alienígena.
Todos los intentos por ponerse en contacto con ella o sus posible tripulantes son ignorados. Y el día que alcanza la órbita terrestre su primer acto es destruir la estación espacial soviética y capturar la parte de su tripulación que sobrevive, incluyendo al congresista que los Estados Unidos han enviado como emisario.
Y ya puestos, se dedican a dejar caer meteoritos sobre presas, centrales eléctricas, instalaciones militares y casi cualquier infraestructura. Con especial atención a los Estados Unidos, zona que los alienígenas identifican como la más avanzada del planeta por la cantidad de infraestructuras que tiene.
El mensaje para la humanidad: rendición total o la muerte.
A partir de ahí viene la forma de buscar oponerse a estos alienígenas hostiles, como en muchas otras novelas del subgénero de las invasiones alienígenas. Con muchas muertes, desastres variados y tal.
Había oído decir en varias ocasiones que esta es la mejor novela del subgénero. Pero la verdad es que mi impresión es que los autores se echaron unas risas mientras la escribían y no descarto del todo que fuera pensando en chotearse del género.
¿Que no hay narices a hacer que el presidente de los Estados Unidos esté asesorado por un grupo de escritores de ciencia ficción a la hora de tomar decisiones sobre cómo enfrentarse a la invasión? Sujétame el cubata.
Menos mal que me costó poco más de cinco euros.
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