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La NASA publica un informe sobre la Starliner que no es nada bonito para Boeing ni para la agencia
Casi año y medio después de que terminara su misión a la Estación Espacial Internacional (EEI), de la que volvió vacía ante los numerosos fallos de su sistema de propulsión, la NASA ha publicado un informe sobre la Starliner que no es nada bonito para Boeing, la empresa fabricante de la cápsula, ni para la agencia.
El informe fue presentado ayer en una rueda de prensa por Jared Isaacman, el director de la agencia, y Amit Kshatriya, el director adjunto. Curiosamente –o no– no había nadie de Boeing en esa rueda de prensa. Igual que no hubo nadie de la empresa presente en la rueda de prensa posterior a la vuelta a tierra de la Starliner.
A muy grandes rasgos el informe dice que Boeing ha construido una castaña de nave que nunca llegó a probar adecuadamente. Pero también reconoce que la NASA no hizo una supervisión efectiva del proceso y que, recordando a los tiempos del Challenger y el Columbia, dejó que las prisas por ejecutar la misión mandaran sobre consideraciones más racionales.
Son 311 páginas –aunque muchas recuerdan la de los archivos de Epstein por todo lo que traen censurado– que estoy revisando más o menos rápido. Pero del apartado Causas raíz:
- Causa raíz 1: El enfoque de no intervención de la NASA durante la puesta en marcha del contrato dio lugar a un conocimiento insuficiente de los sistemas y a una falta de datos disponibles que hizo que el gobierno [a través de la NASA] aceptara un vehículo de desarrollo como servicio.¹
- Causa raíz 2: Boeing empleó una ingeniería e integración de sistemas inadecuadas en la fase de diseño, lo que provocó que el hardware del sistema de propulsión del Starliner funcionara fuera de los límites de calificación².
- Causa raíz 3: El Programa de Tripulación Comercial de la NASA tiene una cultura basada en un objetivo de alto nivel para que los dos proveedores seleccionados tengan éxito. Esto influye en gran medida en los debates técnicos que estudian el riesgo, haciendo hincapié en la aceptación del riesgo que respalda la justificación del vuelo por encima de una investigación adicional con el objetivo de verificar la causa inmediata y las causas menos probables. Este enfoque conduce a un aumento del riesgo aceptado.
Leyendo esto es imposible no acordarse del fiasco del Boeing 737 MAX, que costó 346 vidas antes de que fuera primero reconocido y luego arreglado. Más o menos, que aún están en ello.
La Starliner Calypso al ignominioso final de su primera misión tripulada – Boeing
De hecho la NASA ahora ha calificado la misión como un problema de Clase A. La misma calificación que llevan los accidentes del Challenger y el Columbia en los que fallecieron un total de 14 astronautas. Y, visto lo visto, parece un poco un milagro que Butch Wilmore y Sunita Williams sigan con vida.
Más cuando en un comunicado que Isaacman envió a toda la plantilla de la agencia puede leerse que mientras Wilmore y Williamns estaban en la EEI a la espera de que se tomara alguna decisión acerca de su vuelta a casa
El desacuerdo sobre las opciones de regreso de la tripulación se deterioró hasta convertirse en una conducta poco profesional mientras la tripulación permanecía en órbita. Las declaraciones de los testigos describen un entorno en el que persistía la defensa de la viabilidad del programa Starliner, junto con una insuficiente implicación de los altos cargos de la NASA para que los equipos se volvieran a centrar en la seguridad y los resultados de la misión.La respuesta de Boeing:
Agradecemos a la NASA su exhaustiva investigación y la oportunidad de contribuir a ella. En los 18 meses transcurridos desde nuestro vuelo de prueba, Boeing ha realizado importantes avances en las medidas correctivas para los retos técnicos que encontramos y ha impulsado cambios culturales significativos en todo el equipo que se alinean directamente con las conclusiones del informe. El informe de la NASA reforzará nuestros esfuerzos continuos por fortalecer nuestro trabajo y el de todos los socios de la tripulación comercial, en apoyo de la seguridad de la misión y la tripulación, que es y siempre debe ser nuestra máxima prioridad. Estamos trabajando en estrecha colaboración con la NASA para garantizar la preparación de las futuras misiones del Starliner y seguimos comprometidos con la visión de la NASA de contar con dos proveedores de tripulación comercial.De nuevo Isaacman:
La NASA seguirá colaborando con Boeing, al igual que lo hacemos con todos los colaboradores que realizan vuelos de prueba. El acceso continuado de tripulaciones y cargas a la órbita terrestre baja seguirá siendo esencial, y Estados Unidos se beneficia de la competencia y la redundancia.Pero para que quede claro: la NASA no enviará a otra tripulación en el Starliner hasta que se comprendan y corrijan las causas técnicas, el sistema de propulsión esté totalmente cualificado y se apliquen las recomendaciones de investigación adecuadas.
Así que a saber cuándo volvemos a ver a alguien a bordo de una Starliner. Y a ver cómo consigue Boeing convencer a nadie que no sea la NASA, con quien ya tiene un contrato en vigor, de que se la alquile; recordemos que la nave es suya y puede alquilarla a otras partes igual que hace SpaceX con las Crew Dragon.
_____
¹ SpaceX, de la que se fiaban mucho menos al ser la nueva en todo esto, estuvo sometida a una supervisión mucho más estrecha. El futuro de SpaceX, además, dependía mucho más de que la Crew Dragon funcionara correctamente de lo que a Boeing parecía importarle que la Starliner hiciera lo propio, así que se lo curraron mucho más.
² Se manifestó sobre todo en un uso más frecuente de los motores de maniobra en pulsos cortos repetidos que sometieron a las juntas de teflón que tenían que haber evitado fugas a un stress muy superior al esperado.





