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Flipbook: una especie de navegador wikipédico «inteligente» donde cada una de sus infinitas páginas se genera sobre la marcha
Flipbook me ha parecido una gran idea, llevada sobre todo por las buenas intenciones. Intenta convertir la navegación web en una especie de recorrido visual infinito, generado cada «página» en tiempo real o (dado que muy rápido no es) al menos «sobre la marcha».
Para probarlo basta con escribir cualquier palabra, idea o concepto, un tema que te interese, un nombre… Yo he hecho varias pruebas y ha funcionado bien. Lo que genera es una mezcla de búsqueda web automatizada y conocimiento del propio modelo, con un nivel que sus creadores comparan con el de herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude y diría que no exageran.
A mi, por lo visual, me recordó un poco al NotebookLM de Google. Por lo que he visto, sólo funciona en inglés de momento y puede resultar un poco lento, pero merece la pena esperar unos segundos a que haga su trabajo.
Lo llamativo es que el resultado es una imagen y no hay HTML ni enlaces ni «campos», solo píxeles. Pero puedes hacer clic con el ratón en cualquier punto y profundizar en los detalles. Si, por ejemplo, aparecen varios protagonistas con sus nombres, te llevará a sus biografías; si se pulsa sobre un objeto (por ejemplo, un tranvía) se llega a una explicación de cómo se usa en el contexto superior o, en el peor de los casos a una entrada estilo Wikipedia. Todo está dibujado por el propio modelo de imagen, y tiene sus fallos todavía, especialmente a la hora de transcribir los textos, que a veces se vuelven un poco ilegibles.
La idea es sustituir las habituales pantallas llenas de texto y cajitas de colores por una experiencia visual más rica y adaptada a cada consulta a base de imágenes generadas sobre la marcha. Quizá sea una buena idea para tabletas y otros dispositivos móviles, tal vez incluso con escenas fotorrealistas, según convenga.
De momento es solo una prueba de concepto, peor ya sabemos que «el conceto es el conceto», como decía Pazos, y eso es lo importante. ¿Una nueva forma visual e intuitiva de interactuar con los datos? Quizá algunas de las grandes corporaciones milmillonarias de la IA acabe comprando esta idea.
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Ace: el robot que juega al tenis de mesa y gana (a veces) a jugadores de élite y profesionales
Sony AI ha desarrollado y realizado ya demostraciones reales de Ace, un robot de tenis de mesa (ping-pong*) que compite mano a mano con jugadores de alto nivel… y no solo en el laboratorio y con «reglas especiales». Está documentado a fondo en un video de Nature, incluyendo un vídeo de acción ping-pongnística en el que uno de sus creadores explica todo el trabajo.
Desde hace tiempo hemos venido siguiendo por aquí el progreso de estos robots especializados, sueño de todos los aficionadoa este deporte. Cada año los modelos que se dejaban ver superaban todas las expectativas. Comenzaron siendo torpes, luego lentos, después poco inteligentes… y casi siempre tenían que utilizar una pala especial, una pelota marcada o había otras necesidades «por la ciencia» que lo hacían tristemente diferente del tenis de mesa de competición.
En este deporte el problema técnico no es precisamente menor: la pelota puede volar a más de 20 m/s en los partidos de alto nivel, el intercambio entre golpes suele durar menos de 0,5 segundos y los giros que dan «efecto» a la pelota pueden alcanzar más de 150 rotaciones por segundo. Ace es consciente de todo esto combinando 9 cámaras con las que triangula la pelota en 3-D a 200 Hz, con un error medio de 3,0 mm en la posición y una latencia de 10,2 ms. Además de eso, para ver el efecto de la bola emplea tres sistemas adicionales de visión, capaces de detectar las rotaciones con gran precisión.
Software y hardware para crear un «profesional» del tenis de mesaLa gracia técnica está en que Ace no se limita a «ver» la pelota: también decide y ejecuta los movimientos a una velocidad asombrosa. El algoritmo que llaman «política de control» se consulta a 31,25 Hz y puede generar las trayectorias que calcula en unos 32 ms. Naturalmente, hay un poco IA: el sistema combina aprendizaje por refuerzo profundo con un control por optimización que impone lo que llaman «restricciones duras» para evitar colisiones.
Mecánicamente, como los brazos industriales normales no servían por alcance y velocidad, el equipo construyó un robot a medida con 8 grados de libertad: 2 de tipo prisma (estilo catalejo) y 6 de rotación. Los motores se sincronizan cada 1 ms y los retrasos están por debajo de los 5 ms. Es tan hábil que puede reaccionar incluso a lo que llaman «pelotas raras», movimientos que nunca ha visto antes y no están entrenados. Por ejemplo, en el vídeo [12:05] se ve cómo una pelota devuelta toca la red y cambia de trayectoria de forma random; para Ace eso no es problema, porque tras el asombro inicial recalcula y se mueve para golpear correctamente en la nueva trayectoria en pocos milisegundos.
Pruebas en competición realPara las demostraciones finales, que son las que separan la buena ingeniería del postureo, se utilizaron una mesa y una red reglamentarias, palas normales y corrientes y pelotas oficiales de competición. Lo evaluaron contra 5 jugadores de élite y 2 profesionales, hombres, mujeres y de diversas edades y experiencia. Todos se enfrentaban por primera vez al robot. Los encuentros tuvieron lugar bajo reglas oficiales de la ITTF, árbitros incluidos; el único cambio fue el «punto de oro» si se llegaba a 10-10, en vez de jugar con el tradicional «a diferencia de dos».
El resultado: en 2025 Ace se enfrentó al mejor de 3 juegos contra los élite y al mejor de 5 contra los profesionales: ganó 3 de 5 partidos frente a los élite (7 juegos ganados de 13), y perdió los 2 ante los profesionales, aunque se llevó uno de los 7 juegos. Pero atención: hace poco, ya en abril de 2026, y tras diversas mejoras, consiguió ganar a uno de los profesionales.
Está claro que si alguno de ellos quiere entrenar a fondo y no encuentra rivales sólo tiene que enchufar el robot y ponerlo a jugar. Buen sparring va a ser. Hasta el día en el que los sparrings pasen a ser los jugadores humanos, momento que llegará más pronto que tarde.
(Vía Kottke.)
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* Según me dijeron una vez, el nombre correcto es tenis de mesa, porque «ping-pong» resulta demasiado vulgar, y además leí en algún lado que es una marca registrada.
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