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SpaceX se compra xAI, la empresa propietaria de X –antes y aún conocido como Twitter– y Grok
Recuperación de la primera etapa de un Starship a principios de 2025, algo que aún no es rutinario ni mucho menos – SpaceX
Hace unos días vi pasar la noticia de que SpaceX había presentado una solicitud para crear una constelación de un millón –sí, 1.000.000– de satélites para crear un centro de proceso de datos para inteligencia artificial. Como lo de la computación en la nube, pero más allá. Pero sin haber tenido tiempo de mirar mucho el tema eso ha quedado explicado y eclipsado por la noticia de que SpaceX se ha comprado xAI, la empresa propietaria de X –antes y aún conocido como Twitter– y Grok.
Según la nota de prensa
SpaceX ha adquirido xAI para formar el motor de innovación verticalmente integrado más ambicioso de la Tierra (y fuera de ella), con inteligencia artificial, cohetes, Internet desde el espacio, comunicaciones directas con dispositivos móviles y la plataforma de información en tiempo real y libertad de expresión más importante del mundo. Esto marca no solo el siguiente capítulo, sino el siguiente libro en la misión de SpaceX y xAI: ¡escalar para crear un sol sensible que comprenda el universo y extienda la luz de la conciencia a las estrellas!¿Que a qué viene lo del Sol? Pues…
Al aprovechar directamente la energía solar casi constante con pocos costes operativos y de mantenimiento, estos satélites transformarán nuestra capacidad para escalar la computación. ¡En el espacio siempre hace sol! El lanzamiento de una constelación de un millón de satélites que funcionan como centros de datos orbitales es un primer paso para convertirnos en una civilización de nivel Kardashev II, capaz de aprovechar toda la energía del Sol, al tiempo que se da soporte a aplicaciones impulsadas por la IA para miles de millones de personas en la actualidad y se garantiza el futuro multiplanetario de la humanidad.¿Mi opinión?
Es una ida de olla de Elon Musk. Y probablemente será recordada en unos años como una de las más espectaculares huidas hacia adelante –en el campo de la tecnología pero no sólo– del siglo. Y no puedo evitar pensar en este meme acerca de las inversiones en el campo de la inteligencia artificial:
La nota de prensa habla de lanzar Starships llenos de estos satélites cada hora. Pero no hay que olvidar que el Starship aún no ha conseguido entrar en órbita. Y aunque estoy razonablemente convencido de que lo logrará este año eso es una cosa y tener una flota suficiente como para lanzar cada hora es otro cuento muy distinto.
Y si al histórico de Musk haciendo predicciones me remito, vamos de cráneo. Si hubiera acertado, Marte sería ya un destino habitual de misiones tripuladas; nuestras casas estarían llenas de robots Optimus haciendo nuestras tareas; y las calles llenas de coches con conducción autónoma.
Pero la última vez que miré no es el caso en ninguna de esos tres casos. Y el mismísimo Grok se acuerda de unos cuantos más en los que Musk ha incumplido sus promesas.
Además, lo de montar centros de datos en el espacio no está tan claro que sea una buena idea. Más bien todo lo contrario. Por mucho que te lo guises y te lo comas todo en casa y puedas ajustar mucho los precios.
Hay, entre otras cosas, problemas para conseguir la energía suficiente para esos ordenadores por mucho panel solar que le pongas a los satélites; hay problemas para disipar el calor que generan; y las comunicaciones desde órbita nunca serán tan rápidas como las que ofrecen los centros de datos en tierra, por mucho láser –¡pew, pew!– que le pongas a los satélites.
Pero bueno, Elon Musk es el hombre más rico del mundo y yo ni siquiera soy la persona más rica de mi edificio. Creo. Así que ya veremos.
First phase of Beijing Tongzhou underground rail complex opens
La primera misión tripulada de la NASA a la Luna en 53 años queda pospuesta hasta marzo
El cohete en la plataforma de lanzamiento con su futuro objetivo al fondo – NASA/Sam Lott
[Anotación en actualización]
Un poco antes de las 7 de la mañana, hora peninsular española (UTC +1), la NASA se ha visto obligada a poner fin a la primera prueba de carga de propelentes del cohete de la primera misión tripulada de la NASA a la Luna en 53 años sin haber alcanzado todos sus objetivos.
Ahora mismo están vaciando los depósitos de oxígeno e hidrógeno líquidos de la primera y segunda etapas y asegurando el cohete.
Habrá una rueda de prensa a las seis de la tarde, de nuevo en horario peninsular español, en la que hablarán de los resultados de esta prueba y de los pasos a seguir. Pero la agencia ya ha dicho que renuncian al lanzamiento de la misión en febrero y que van directamente a por la ventana de lanzamiento de marzo.
Tomada esta decisión en principio parece que queda liberado el día 11 para el lanzamiento de la tripulación Crew 12 rumbo a la Estación Espacial Internacional, en la que va Sophie Adenot, la astronauta francesa de la Agencia Espacial Europea.
También queda liberada de su cuarentena la tripulación de la misión.
El objetivo de la carga de propelentes o wet dress rehearsal (WDR), es ejecutar una cuenta atrás igual que la que se llevará a cabo el día del lanzamiento de la misión.
Está arrancó, como sucederá cuando la agencia vaya a hacer el lanzamiento de verdad, 48 horas y 40 minutos antes de la apertura la ventana de lanzamiento. Eso fueron las a las 4:13 del domingo para llegar a una ventana simulada de lanzamiento a las 3 de la madrugada del martes 3 de febrero, que es la misma hora de lanzamiento que estaba prevista para el día 9.
Es un proceso largo porque no sólo conlleva la activación de los sistemas de tierra y del cohete sino también la carga de algo más de tres millones de litros de hidrógeno y oxígeno líquidos en la primera etapa del cohete y otros 87.000 litros en la segunda etapa. Además de que hay que meter un poco más de un millón y medio de litros de agua en el sistema de supresión de sonido de la plataforma.
La idea era hacer una pausa en T-1 minuto y 30 segundos durante hasta tres minutos, luego continua hasta T-33 segundos antes del lanzamiento y volver a pararla. Después, el reloj sería puesto de nuevo en T-10 minutos para hacer una segunda cuenta atrás hasta aproximadamente T-33 segundos antes de finalizar la secuencia.
Para todo eso la agencia disponía de cuatro horas entre la apertura de la ventana de lanzamiento simulada y el final de la prueba.
Pero aunque consiguieron cargar todos los depósitos de propelentes, no sin dificultades y sin paradas por el camino ya que el helio tiende a fugarse por cualquier mínima apertura que encuentra, al final tuvieron que detener la cuenta atrás en T-5:15 porque volvió a aparecer una fuga de hidrógeno con la que llevaba peleando prácticamente desde que empezó la carga de propelentes y ya se habían quedado sin tiempo.
En cualquier caso conviene recordar que no es, para nada, un mal resultado para una primera WDR: en el caso de Artemisa I hubo que hacer hasta cinco pruebas de carga de propelentes antes de que todo saliera bien. Y que entre la tercera y la cuarta hubo que devolver el cohete al edificio de ensamblado de vehículos.





