Castillo de Wernigerode

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El Castillo de Wernigerode (en alemán Schloss Wernigerode) se encuentra en las montañas del Harz por encima de la ciudad de Wernigerode, en el land de Sajonia-Anhalt, de Alemania. El edificio actual, terminado a finales del siglo XIX es similar en estilo al castillo romántico de Neuschwanstein (en Baviera), aunque sus fundamentos son mucho más antiguos. Está abierto al público y es una de los monumentos más visitados de Sajonia-Anhalt.


Historia

La primera mención se hace en 1121, cuando el noble sajón Adalberto de Haimar, se le denomina conde de Wernigerode en un acta de acuerdo, que había sido creado un siglo antes en relación con la deforestación de la zona. Los condes construyeron el castillo en la ladera sur de la ciudad como lugar de castillo de Wernigerode en 1820residencia; fue mencionado por primera vez como un CASTRUM en 1213.

Cuando la línea se extinguió en 1429, las tierras de Wernigerode fueron heredadas por el condado vecino de Stolberg. El castillo se convirtió en la sede de la administración subordinada y se puso como prenda en diversas ocasiones.

Cuando en 1645 se dividió la línea Stolberg-Stolberg, Wernigerode se convirtió en la capital del condado de Stolberg-Wernigerode. Sin embargo los condes lucharon con los ciudadanos en la guerra de los 30 años y tuvieron que trasladar su residencia a la cercana casa Ilsenburg. No fue hasta 1710 que el conde Christian Ernest trasladó la sede de gobierno a Wernigerode, cuando tuvo el castillo reconstruido como un "Schloss" de estilo barroco. Gobernó durante 61 años, aunque tuvo que aceptar el señorío del rey Federico Guillermo I de Prusia en 1714.

Christian Ernst, descendiente del conde Otto, primer presidente de la provincia prusiana de Hannover desde 1867, presidente de la cámara de los Lores desde 1872 y vice-canciller alemán desde 1878, renovó el castillo extensamente con estilo neo-romántico, conocido como historicismo, terminando el proyecto en 1893. El complejo incluye una capilla construida en 1880 según los planos del famoso arquitecto vienés Friedrich von Schmidt. En 1945 el edificio fue tomado por la administración militar soviética en Alemania.


Visita

La visita al castillo comienza en el patio que hace las veces de distribuidor entre los diferentes edificios del mismo, es un patio circular, con grandes Castillo de Wernigerodeextensiones de hiedra forrando las paredes de piedra. Subiendo la anplia escalanita, también de piedra, accedemos a un corto pasillo que nos lleva directamente a la capilla del castillo. A pesar de ser de culto protestante, la capilla ofrece algunos adornos e imágenes propias del culto católico, aunque mantiene la sobriedad propia de su dogma.

Después de la visita a la capilla, accedemos al despacho del conde Otto, donde trataba los asuntos de estado, ya que formaba parte del gobierno, adosada a él hay una pequeña alcoba muy austera, utilizada para sus breves descansos. La visita de las estancias privadas de la familia es muy extensa, se recorren las habitaciones de la condesa Anna, tanto de su alcoba privada como del gabinete donde pasaba el tiempo con sus hijos. La condesa era muy aficionada a las artes, ella misma pintaba, en uno de los grandes ventanales del castillo podemos ver su caballete, tocaba una especie de piano, algo mas pequeño, que también se conserva, y tenía numerosos libros, los cuales no se conservan debido al traslado que la familia tuvo que hacer, aunque se están recuperando poco a poco ya que tenían impresa una marca particular. Actualmente, en las grandes estanterías de la sala dedicada a la biblioteca, se exponen objetos que se han podido reunir, pertenecientes a la familia, gracias a las donaciones de buena parte de gente del pueblo, cuyos familiares habían trabajado para los condes.

La condesa disponía de una pequeña capilla, integrada en las estancias nobles, para su uso particular.

Las estancias dedicadas a las visitas son de gran importancia, están lujosamente adornadas con maderas provenientes de la región, grandes chimeneas, una de ellas traída expresamente desde Italia piedra a piedra, abundan las paredes forradas en ricas telas estampadas, algunas traidas desde japón, con dibujos que representan los emblemas familiares, o las iniciales de los nombres, como en la habitación privada de la condesa. Destacar sin duda la sala de la porcelana, donde además de vitrinas que contienen finas vajillas, vemos unos enormes jarrones chinos, juegos de cafe, etc...

Otra de las salas curiosas del castillo es la dedicada a la caza. Actualmente se ha recreado la escena de un jabalí atado de pies colgando de unos caballetes, hay también la figura de un caballo, pero lo que llama la atención es un gran baúl de madera barnizada, con cerrajes de hierro y forrado con una piel de jabalí auténtica, además de las vestiduras y las armas que usaban para la caza.

El comedor del castillo está precedido por una habitación donde los condes y sus visitas esperaban mientras eran llamados a la mesa. Las paredes del mismo están llenas de cuadros, es grande y luminoso, sus ventanales tienen la magnífica vista del pueblo. Anexa al comedor, una nueva sala donde los caballeros y las damas esperaban a que fueran retirados los servicios e incluso la mesa y las sillas, ya que después de las comidas con invitados se ofrecían bailes de salón.

Casi en la salida de la visita, pintado en una de las paredes, se pueden ver el árbol genealógico de la familia. Destacar también la labor del arquitecto que llevó las obras externas del castillo y que, a su vez, se encargó de buena parte del interior del mismo. Concretamente, en la sala de los invitados, podemos admirar unos paneles de madera tallada forrando las paredes con el dibujo o marca especial del arquitecto, también es digno de admirar la variedad en los techos, no hay dos iguales en todas las estancias.

La visita termina en el mismo patio donde comenzó.

Sólo se pueden hacer fotos en el patio, al entrar ya se prohibe el uso de cámaras de fotos y móviles para evitar que el uso de flash estropee el material expuesto.