Ayerbe

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Ayerbe es una villa de la Hoya de Huesca, ubicada a 28km de Huesca, Comunidad Autónoma de Aragón, España.

Historia

No se tiene constancia que Ayerbe tenga una antigüedad más allá de su castillo de orígen musulmán, en que para contener los acosos del rey navarro Sancho el Mayor, el gobernador de Zaragoza, llamado Yahyà ben Mundir al Muzaffar levantó una fortaleza en el cerro de San Miguel. Junto al castillo, situado en tierras llanas y fértiles comenzó a formarse un poblado alrededor.

En el año 1083 conquista Ayerbe el rey aragonés Sancho Ramírez y ordena su repoblación. Muerto el rey Pedro I, ya que Ayerbe fue parte de la dote de su segunda esposa Berta, que siguió unos años gobernando los pueblos de la zona, y fue llamada la "reina de los Mallos". Entre 1118 y 1122 el rey de Aragón Alfonso I crea un burgo algo más al sur del cerro dónde se encontraba el castillo.

En 1276 el rey Jaime I de Aragón dejó a su hijo, el infante Pedro el castillo y la villa de Ayerbe, convirtiéndose en el primer señor de Ayerbe como duque, y también barón de Grañén, Robres y Arnueso. En 1366 Pedro IV de Aragón donó a Pedro Jordán de Urriés el castillo y villa de Ayerbe y sus términos, convirtiéndola en Baronía.

En el siglo XVI Hugo de Urriés construyó el palacio que se le llama también de Ayerbe, y que en 1931 pasó a ser monumento nacional.

Felipe V concedió a la villa títulos  de noble y fidelísima en 1709 debido a la colaboració que prestó en la Guerra de Sucesión.

En las diversas guerras que han pasado por Ayerbe, los foráneos han perdido siempre, tanto en la guerra de la Independencia como en la guerra Civil.

A finales del siglo XIX la llegada del ferrocarril hizo a Ayerbe una población importante en la que florecieron el comercio y los servicios al ferrocarril. Con el cierre de la estación internacional de Canfranc, se redujeron mucho los puestos de trabajo relacionados con el ferrocarril, y con ello y la emigración, también perdió habitantes.

En la actualidad Ayerbe se dedica a labores del campo y al estar cercana a Huesca, en cierta manera también lo hace como dormitorio de la urbe, y poco a poco despierta la industria del turismo, en la que el tren no acompaña nada.

Ayerbe tiene una particularidad importante: "Es una localidad con una iglesia sin campanario y un campanario sin iglesia". (el campanario, también llamado "O campanal", edificado en el siglo XII con ventanas geminadas de estilo Jaqués, es llamada Torre del reloj, situada en la Plaza de Ramón y Cajal muy cerca del Palacio de los Urriés).

Geografía

Con un territorio de 6.329 hectáreas, una población de 1117 habitantes y situada a una altura de 582 metros sobre el nivel del mar, Ayerbe goza de un clima saludable. Su término lo atraviesan dos importantes vías de comunciación, la primera la carretera A-132 que comunica Zaragoza con Pamplona, y la segunda la línea internacional de ferrocarril de Zaragoza a Canfranc.

Su terreno es prácticamente plano, salpicado por algunos pequeños cerros, dedicado al cultivo de secano, aunque también apto para el regadío dada la proximidad al río Aragón, predominan los cultivos de cereal, vid, almendro y contados frutales.


La estación

La estación se inauguró el 1 de junio de 1893 con el tramo Huesca-Jaca de la que sería posteriormente línea internacional de Zaragoza a Canfranc. La concesión del tramo quedó en manos de la Sociedad Anónima Aragonesa, pero ésta cedió a la compañía Norte dicha concesión pasando a explotarla directamente la compañía Norte. En 1941 pasó a depender de RENFE debido a la integración de todas las compañías en el ente estatal.

El 31 de diciembre de 2004, debido a la separación de transporte e intraestructuras, es ADIF la titular de la estación.

Aunque heredando pesadas cargas como la de no facilitar, e incluso molestar a los amantes del ferrocarril poder tomar fotos, ya que algunos empleados muy celosos aún creen que cualquiera de nosotros es un posible "terrorista", aunque no vea que se le cae la estación a trozos...

... esto me hizo posponer las demás fotos a la línea por el monumental cabreo que cogí al ritmo de "¡ya estamos!.